La muerte y la resurrección recién celebradas en el mundo cristiano en la Pascua son conceptos clave en muchas creencias religiosas. Y también lo es desde una perspectiva biológica.

Nuestro compañero de la edición internacional de Bioenergy International, Alan Sherrard, nos ofrece una reflexión sobre esta circunstancia, con algo de ironía.

Es tiempo de Pascua en el mundo cristiano, un periodo que trata esencialmente de la muerte y resurrección de Jesucristo, el final lógico de la Navidad, dedicado a celebrar el nacimiento del mismo. El qué, dónde, quién, por qué, cuándo y cómo ha sido tema de discusión entre hombres sabios y eruditos y justificación de conflictos armados de reinos y políticos desde que se supone que tuvo lugar hace más de dos milenios. Una paradoja a muchos niveles.

Sea como sea, muerte y resurrección y/o reencarnación parecen ser conceptos espirituales clave para muchos credos religiosos. Y mirándolo desde la perspectiva de la biología resulta muy cierto: los átomos, minerales y moléculas que forman mi cuerpo se dispersarán después de mi muerte y resucitarán o se reencarnarán finalmente en otra cosa. Más tarde que temprano, espero, pues no tengo ninguna prisa por comenzar a alimentar margaritas u otra vegetación en un cementerio.

En la reflexión sobre la muerte también hay otros aspectos que deben tenerse en cuenta antes de darles sepultura. Desde la perspectiva de la reutilización y el reciclaje, estoy totalmente de acuerdo con que distintos componentes sean reutilizados por otra persona o reciclados para otra cosa, aunque no existen garantías en ninguno de los casos.

Aunque hasta ahora he realizado todos los esfuerzos razonables para mantener mi cuerpo en buen estado de funcionamiento, comienzo a notar un ligero inicio de enfermedad industrial que podría derivar en consecuencias no deseadas para algunos de mis componentes.

Además, es casi seguro que existe una bioacumulación de metales pesados como el cadmio, el mercurio o el plomo, y de otras sustancias químicas antropógenas. Por lo tanto, desde la perspectiva de la gestión de residuos, colocar los restos en una caja de madera enterrrada a seis pies de profundidad no parece un método apropiado de «eliminación» de tales residuos peligrosos. En su lugar, preferiría que mi energía se recuperase en una instalación adecuada y que mis cenizas se utilizasen para mejorar la fertilidad del suelo.

Finalmente, sobre el tema de la neutralidad del carbono siempre he considerado la planta bípeda termoquímica de trigeneración -calor, electricidad y frío- que es mi cuerpo, neutra en emisiones de carbono. Con la excepción de extrañas e inadvertidas piezas de plástico, solo se ha alimentado con combustible de biomasa, tanto de cultivos como de animales, también conocido como alimento y, hasta donde yo sé, pocos componentes de carbono fósil, por no decir ninguno, se han utilizado en su construcción.

Lee el artículo original «Mortal reflection on resurrection and reincarnation»

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

He leído y acepto la Política de Protección de Datos conforme a la legislación vigente y autorizo el tratamiento de los datos personales facilitados