El sector de la bioenergía en España cuenta con mujeres de espíritu emprendedor que están colaborando activamente desde sus empresas. En 2014 publicamos un reportaje sobre 4 de estas mujeres.

Según un estudio de la consultora americana McKinsey, las empresas que cuentan con más jefas duplican los beneficios, con respecto a las que no tienen presencia femenina. Según la OCDE, si alcanzásemos la igualdad de género en el mercado laboral en 2020, el PIB per cápita aumentaría en un 12,4% en 2030.

ENAMORADA DEL MONTE

Ana María Herrero lleva 25 años trabajando en el sector forestal en la empresa familiar CONTRADI, S.L, donde es Administradora Solidaria desde 2009. Su empresa ha sido pionera en el desarrollo del sector de la bioenergía, “arriesgando esfuerzos y capital para transformar la madera de los aprovechamientos forestales en productos energéticos desde 2008”, puntualiza con orgullo Ana María.

Su empresa suministra biomasa a las mayores plantas de valorizacion energética del país y además ha ampliado sus líneas de negocio para cubrir toda la cadena de la biomasa: corta, saca, astillado de madera y transporte. En su opinión “la mecanización del procesado de la biomasa forestal es la principal herramienta para su éxito”.

Asegurar la materia prima

Según Ana María, para que el sector progrese con éxito es fundamental que las Administraciones Públicas garanticen una oferta de madera suficiente, con lotes de aprovechamiento grandes y plurianuales que hagan rentable su aprovechamiento y permitan a empresas como la suya garantizar el suministro a las centrales con las que tienen firmados contratos a 4-5 años. “Si aseguramos la materia prima, podremos hacer previsiones de inversion y empleo”, apostilla.

Para Ana María las Administraciones Públicas deberían ser las primeras en dar ejemplo “concienciando a la gente de los beneficios de limpiar los montes y facilitando la instalación de plantas que consuman productos forestales. Esto conllevaría un mayor uso de nuestra materia prima forestal y una menor dependencia de otras fuentes energéticas más caras y perjudiciales en emisiones de CO2”.

16 empleos en bioenergía

Gracias a la bioenergía, Contradi ha creado 16 nuevos puestos de trabajo desde 2008, pasando de 28 a 44 en la actualidad. Ana María es muy clara en su valoración: “creo que es un dato más que significativo en los tiempos de crisis y paro que sufrimos, y que nuestros gobernantes deberían tener en cuenta a la hora de decidir sobre este sector”.

“El monte es lo mas agradecido que conozco; a poco que hagas por él, te lo devuelve con creces”, una frase de Ángel Díaz, fundador de la empresa, que ha sido motivación para Ana María Herrero en el día a día durante su larga carrera en el mundo forestal y de la bioenergía.

APASIONADA

Ana Bernal Menés comenzó su experiencia emprendedora en 2007 con la creación de una empresa de energía solar que, en 2009, evolucionó a empresa de servicios energéticos con mucho más protagonismo de la bioenergía. Ana se considera “una profesional apasionada por la biomasa”; fue responsable de RRHH liderando la línea de negocio, “Innotec Formación”, desde el inicio. En la actualidad es desarrolladora de negocio en la compañía tecnológica Libelium.

El Grupo Innotec lideró un proyecto de la convocatoria INNPACTO para analizar el desarrollo de agropellets herbáceos procedentes de cultivos energéticos, y hacerlos compatibles con las tecnologías de combustión actuales.

Pelear el mercado, no contra la Administración

Desde el punto de vista de Ana Bernal, el uso térmico de la biomasa seguirá aumentando, como un proceso natural, conforme los costes de los combustibles fósiles continúen incrementándose y se reduzcan los precios de las tecnologías bioenergéticas.

Por el contrario, en la generación eléctrica las empresas se enfrentan con una incertidumbre normativa derivada de las diferentes regulaciones gubernamentales que, en opinión de Bernal, “es la mayor amenaza que sufre el sector y reporta gravísimas implicaciones para las PYMES”.

Y relata cómo, tras la publicación del RD 1/2012, tuvieron que paralizar una planta de biomasa de 2 MW y dos pequeñas plantas de biogás de 0.5 MW. “De un plumazo acabaron con el trabajo de más de 2 años y con varios puestos de trabajo”. Bernal se hace eco del sentir de otras muchas otras PYMES que trabajan en el sector cuando subraya que “lo único que pido a los gobiernos es que nos dejen trabajar y que nuestro único reto sea enfrentarnos al mercado, que ya es bastante duro, y no a sus continuos cambios de las reglas del juego”.

A pesar de todas las dificultades que rodean al sector renovables, Bernal concluye con una nota positiva: “la capacidad de crear al emprender, la generación de puestos de trabajo y la pasión por este sector y por mi trabajo es lo que me empuja a seguir cada día adelante”.

INNOVADORA

Marisa Hernández Latorre es ingeniera industrial y, desde 2009, CEO de Ingelia, empresa de base tecnológica que centra su actividad en el desarrollo de la tecnología HTC (carbonización hidrotermal) y sus productos a partir del procesado de biomasa: biocarbón, bioquímicos y agua fertilizada.

Cuando fundó Ingelia en 2005 junto con sus socios, la fotovoltaica estaba en pleno apogeo; aún así decidieron apostar por la biomasa y “asumir el reto de situarnos a la vanguardia del sector”, con la mirada puesta a medio-largo plazo. En Valencia fueron pioneros en la instalación de calderas de biomasa.

Biocarbón de diferentes biomasas

En 2008 comenzaron el desarrollo tecnológico de la carbonización hidrotermal; una decisión estratégica, explica Marisa, “que tomamos con el fin de garantizar el suministro de pellets en la cantidad y calidad necesaria para las instalaciones que montábamos”. Y continua: “el proyecto HTC se ha convertido en nuestro proyecto de referencia desde el año 2010, en que pusimos en marcha la primera planta industrial”.

Su gran acierto empresarial fue vislumbrar el gran potencial de un sector en crecimiento y apostar por desarrollar una solución innovadora, sostenible y rentable.

“Nuestro concepto de planta HTC descentralizada asegura una gestión sostenible de la biomasa residual”, al transformarla en un biocombustible sólido, biocarbón, con un PCI de 24 Mj/kg que, una vez peletizado, se puede utilizar en instalaciones térmicas.

En la actualidad sus líneas de trabajo se centran en mejorar aún más el rendimiento energético del biocarbón y en la construcción de nuevas plantas de HTC; han patentado el proceso en España y Estados Unidos y, afirma, “tenemos en trámite otras patentes internacionales incluyendo Europa”.

PERSEVERANTE

Silvia María Otero Fernández es, desde 2009, Consejera Delegada de Isempa, empresa de servicios energéticos renovables de tradición familiar, y gerente de la subsidiaria Biopalas desde su creación en 2011.

José Otero Gavieiro, el padre de Silvia, realizó en 2002 los primeros estudios para implantar plantas de biomasa en Lugo, pero, como explica Silvia, “debido a la novedad, a la falta de ayudas y a las trabas administrativas, no todos los proyectos pudieron ver la luz”.

Tras años de trabajo y perseverancia, el proyecto de una planta de fabricación de astilla y pellets para energía, Biopalas, se convirtió en realidad en Palas de Rei.

Toda la cadena de la bioenergía

El principal objetivo de Biopalas es abastecer de biocombustible las calderas de biomasa que instala Isempa y reducir de manera notable el coste del combustible al evitar empresas intermediarias. La producción y venta de astilla ya está funcionando y esperan empezar a fabricar pellet en primavera, explica Silvia Otero.

Silvia comenzó a trabajar en la empresa familiar en 2004, “absorbiendo todo el conocimiento tanto de mi padre, como de mis compañeros de trabajo para llegar a conocer la empresa tal y cómo es, tanto por dentro como por fuera”. Esta experiencia la llevó a comprometerse vitalmente con el futuro del Grupo empresarial ISEMPA, S.L.

Silvia explica que la economía gallega, dependiente del sector agropecuario, no cuenta con una actividad empresarial muy fuerte, por lo que, dice, “nos satisface que con este proyecto estemos contribuyendo a generar riqueza y puestos de trabajo en una zona cuyo tejido industrial está muy deteriorado”.

En breves palabras, Silvia explica la situación del sector forestal gallego, uno de los principales perjudicados por el hundimiento de la actividad constructiva: el pino y el roble han visto reducirse su precio hasta en un 60% por la caída de la demanda de madera. Por otra parte, la despoblación y la caída de las cortas provocan que miles de hectáreas queden sin aprovechar cada año. Como consecuencia, la biomasa aumenta hasta triplicar su volumen en algunas zonas, conformando un perfecto combustible para los incendios forestales.

En su opinión, el uso de esta biomasa con fines energéticos es una alternativa que genera empleo y mantiene los niveles de facturación de las empresas del sector. Destaca la aparición de plantas de astilla y pellet por toda la geografía española, aunque cree que aún “son pocas en comparación con la cantidad de material vegetal existente”. La subida del precio de gas y gasóleo, que Silvia calcula en aproximadamente un 20% desde 2008, ha desencadenado un aumento de instalaciones de calderas de biomasa continuo. En 2013, Isempa instaló un 200% más de calderas que el año anterior.

Publicado en Bioenergy International BIE nº 22 – Febrero 2014

 

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