La planta de biomasa de 50 MW de Greenalia en Curtis-Teixeiro entrará en operación durante el primer trimestre de 2020. La planta funcionará 8.000 horas al año; consumirá cerca de 500.000 toneladas de biomasa forestal y creará 135 empleos directos.

Manuel Bueno, ingeniero de Greenalia

Manuel Bueno es ingeniero de minas y director de proyecto de la planta de Curtis-Teixeiro. Atesora una dilatada experiencia en distintas empresas relacionadas con la producción de energía renovable (ENCE, Pöyry). Se incorporó al equipo de Greenalia en agosto de 2018

Mauro Coucheiro, ingeniero de Greenalia

Mauro Coucheriro es el director de operaciones de Greenalia; es ingeniero técnico forestal y miembro de la Junta Directiva del Clúster de la Madera y el Diseño de Galicia.

Puesta en marcha: marzo 2020

Está previsto que la central empiece a suministrar energía durante el primer trimestre de 2020, momento en el que la instalación se registrará en el Régimen Retributivo Específico (RRE) y podrá empezar a vender electricidad verde de acuerdo a la prima establecida en la subasta de enero de 2016.

La planta estará funcionando desde principios de enero para cumplir su primer objetivo: superar la prueba de las 100 horas, requisito necesario, previo a la inscripción de la instalación en el RRE. Una OCA, certificador externo, verificará que la planta funciona correctamente. La energía generada durante estas 100 horas se pagará a precio de mercado.

Biomasa forestal en pacas

La central consumirá 500.000 toneladas al año de biomasa forestal. Traducido a consumo diario, la caldera combustionará cerca de 1.500 toneladas de biomasa.

La central está preparada para recibir 100 camiones cada jornada. Una enorme campa de 3,5 hectáreas permitirá almacenar hasta 40.000 toneladas de biomasa.

El 80% de la biomasa serán pacas formadas con restos de las cortas de pino y eucalipto que realizan otras empresas y que tienen como destino centros de primera transformación, como las fábricas de pasta de papel o los grandes aserraderos.

Se utilizarán los restos de Eucaliptus globulus, E. nitens y diferentes especies de pinos, más o menos en proporciones iguales.

“Toda la biomasa procederá de Galicia, de fuentes controladas y masas gestionadas bajo criterios de sostenibilidad”, asegura Mauro Coucheiro, director de operaciones de Greenalia.

Estos restos deben retirarse del monte o triturarse una vez concluido el aprovechamiento, lo que habitualmente ocasiona al propietario un coste de unos 3 euros por tonelada.

El tiempo que los restos de corta permanecen en el monte hasta su eliminación eleva el riesgo de incendios y su virulencia si se inician. Además, entorpecen la regeneración natural de los árboles y la circulación de personas, animales o de los vehículos autorizados.

Pacas de biomasa forestal para la central eléctrica de Greenalia en Curtis-Teixeiro

La base forestal de Greenalia, que lleva más de 40 años realizando aprovechamientos en el monte, primero como García Forestal y ahora como Greenalia Forest, garantiza el abastecimiento de materia prima.

Así, el 80% de la biomasa que entra en planta será gestionado directamente por Greenalia Forest, que mantiene acuerdos al efecto con las principales empresas forestales y asociaciones de propietarios de Galicia, explica Mauro Coucheiro. El resto será suministrado por otras empresas.

La integración vertical del grupo Greenalia permite controlar desde el origen del biocombustible hasta la producción de la energía eléctrica y térmica.

La compañía forestal tiene 21 equipos de empacado propios en la actualidad. A finales de marzo de 2020, cuando la planta esté generando, la flota aumentará a 31 unidades.

GALICIA: POTENCIA FORESTAL

En Galicia se cortaron alrededor de 9 millones de metros cúbicos de madera en 2018, de los cuales más del 90% correspondió a pinos y eucaliptos ubicados en terrenos privados.

Se calcula que en torno al 20% del volumen de madera de un aprovechamiento es biomasa residual. El norte de la comunidad gallega concentra más del 40% de estos aprovechamientos madereros.

La central se ubica estratégicamente en el distrito forestal de Bergantiños-Mariñas Coruñesas, uno de los más productivos de Galicia y de España.

Tanto la Ley de Montes gallega como el Decreto RESFOR establecen la obligatoriedad de gestionar los restos de las cortas. La Ley de Incendios también regula la gestión de biomasa en determinadas áreas.

 


 

Logística de la materia prima

La planta se ubica estratégicamente a 150 km de cualquier otro gran consumidor de biomasa, español o portugués. De esta manera se reducen los “roces” por el recurso, señala Manuel Bueno, director de proyecto de la planta.

Para optimizar costes, la biomasa provendrá de un radio máximo de 100 km alrededor de Curtis.

En planta se han instalado 4 trituradoras, una de las cuales es capaz de procesar otras biomasas, como madera en rollo de hasta 15 cm de diámetro –si bien de manera circunstancial, puesto que su coste es muy superior al de la biomasa residual-, e incluso tocones.

“Esto nos da más flexibilidad, pero la idea es utilizar pacas”, aclara Manuel Bueno.

Los camiones que ingresan cada día en la central dejarán las pacas directamente en las trituradoras o en la campa.

La central lleva más de 10 meses acumulando biomasa en campas al aire libre. A pesar de las condiciones climatológicas gallegas, van perdiendo humedad.

Todo el material triturado se criba y se conduce a un silo con cubierta a dos aguas con capacidad para 5.000 toneladas, suficiente para abastecer a la caldera durante 3 días.

El objetivo de este silo es garantizar la autonomía de la generación de energía sin que sea necesario trabajar en la sección de trituración durante los fines de semana.

CONOCER LA HUMEDAD EN TIEMPO REAL

Una pequeña línea de triturado independiente les permite conocer la humedad de las pacas según llegan a planta. Se trata de una instalación poco frecuente en este tipo de centrales.

De cada camión que llega se separa una paca. Ésta se tritura para tomar una muestra cuya humedad es analizada in situ, en un laboratorio construido en la misma zona de entrada de los camiones.

De cada camión que llega a la planta de Greenalia se separa una paca. Ésta se tritura para tomar una muestra cuya humedad es analizada in situ, en un laboratorio construido en la misma zona de entrada de los camiones.

De esta manera se agiliza el pago del biocombustible recibido de acuerdo con su contenido energético.

La biomasa empacada tiene un poder calorífico de 7,5-8,5 MJ/kg al 50% de humedad.


Caldera y generación eléctrica

La caldera donde combustiona la biomasa es de tipo vertical acuotubular y de lecho fluido burbujeante. Ha sido suministrada por el fabricante finlandés Valmet, que ha diseñado el equipo de forma específica para la biomasa residual que se empleará.

Durante más de un año Greenalia ha enviado muestras de la biomasa para que Valmet conociera su PCI, humedad, cloro, sílice y otros componentes que pudieran afectar al diseño final.

La caldera requiere biomasa con un contenido en humedad en el rango 40-60% para su óptimo funcionamiento. Está diseñada para admitir unas cargas térmicas determinadas y si se superan, por introducir biomasa demasiado “seca”, podría dañarse el interior, los refractarios, los tubos de intercambio, etc, explica Manuel Bueno.

Manuel Bueno, ingeniero de Greenalia, frente a la caldera de biomasa

La caldera de la central eléctrica con biomasa de Greenalia en Curtis-Teixeiro ha sido suministrada por el fabricante finlandés Valmet

El vapor sobrecalentado obtenido en la caldera se transporta hasta el turbogenerador, donde se genera la electricidad según un ciclo Rankine regenerativo con sobrecalentamiento y sin recalentamiento.

El vapor sobrecalentado entra a la turbina a 86 bar y 480 ºC. Aquí se realizan varias extracciones de vapor con el objeto de precalentar el condensado que vuelve a la caldera y mejorar así la eficiencia del ciclo. El vapor a la salida del turbogenerador se condensa en los aerocondensadores.

El generador eléctrico es de 62,5 MVA a 11 kV para una potencia total de 49,913 MWe.

Manuel Bueno reflexiona sobre los dos aspectos fundamentales para que una planta de biomasa funcione correctamente: asegurar el abastecimiento de biomasa a la caldera y la estabilidad de la combustión.

Para estos procesos sensibles han contado con los proveedores finlandeses BMH y Valmet, “los mejores” afirma.

Cuidado medioambiental

Por política medioambiental de empresa se han instalado aerocondensadores en lugar de torres de refrigeración.

Se trata de un equipamiento que requiere mayor inversión –cerca de un millón de euros- y gasto en energía para el funcionamiento de los motores de los aerocondensadores.

Aerocondensadores en la central eléctrica con biomasa de Greenalia

Gracias a los aerocondensadores se reduce drásticamente el consumo de agua: la planta necesita en torno a 8 m³/h, incluyendo gastos debidos a limpiezas, uso del personal, etc. Veinte veces menos que con torres de refrigeración.

Por otra parte, Manuel Bueno asegura que las emisiones de la central se encuentran muy por debajo de los valores máximos permitidos por el BREF (documentos donde se recogen las mejores técnicas disponibles – Best available techniques Reference- para prevención y control de la contaminación, y que se observan desde la entrada en vigor de la Directiva 96/61/CE).

  • Filtros de mangas con una capacidad de 422.000 m3/h para reducir la emisión de partículas a la atmósfera.
  • Sistema de inyección de cal para reducir el contenido en SO2 de los gases.
  • Sistema de amonia para controlar, en caso de ser necesario, los valores de NOx por debajo de las 140 ppm

Además, en la localidad de Teixeiro Greenalia ha instalado una estación para controlar los niveles de partículas y NOx.

Impacto socioeconómico positivo

El impacto positivo de una instalación de este tipo, derivado del empleo que genera, facilita la “buena prensa” de la central entre los habitantes. Sobre todo cuando están cerrando otras industrias en el entorno.

Durante los meses de construcción de la planta se ha contratado alrededor de 1.000 personas, con picos de 580 personas al día. La operación dará trabajo a 35 personas en la central, mientras que el abastecimiento de biomasa a la central va a provocar la contratación directa de otras 100 personas.

En 2021 Greenalia espera vender electricidad por valor de 32,75 millones de euros, con un beneficio bruto de explotación (Ebitda) de 15,35 millones y unos ingresos superiores a 910 millones por la venta de energía eléctrica, y de 295 millones por el suministro de biomasa forestal durante 25 años.

La central ha supuesto una inversión de 135 millones de euros que se han financiado mediante el mecanismo de project finance.

Financiación mediante Project Finance

El proyecto ha optado por un tipo de financiación estructurada -generalmente vinculada a grandes proyectos de infraestructuras o energía- en la que dada la garantía de los flujos de caja esperados no se solicita recurso. Por lo tanto, la única garantía de la deuda es el propio proyecto, sin existir colateral corporativo.

Greenalia es la primera pyme europea en emitir un bono verde. La calificación de deuda como verde (bono u otros instrumentos de deuda) es consistente con la filosofía de sostenibilidad y cuidado del medioambiente con la que Greenalia está comprometida.

Asimismo, este tipo de calificación de deuda puede resultar más atractiva a algunos fondos que tienen criterios de inversión sostenibles por mandato.

Más proyectos

La empresa planea invertir 1.000 millones de euros e instalar 1.000 MW renovables en los próximos años.

En su web, Greenalia asegura contar con 130 MW de generación eléctrica con biomasa en diferentes fases de proyecto.

El único “problema” de la biomasa es que la inversión está supeditada a las convocatorias de subastas y a la cuantía de la prima concedida.

Publicado en BIE 45 – Otoño 2019

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