La empresa gallega Greenalia, promotora de la central eléctrica con biomasa de 50 MW en Curtis-Teixeiro, producirá 35.000 toneladas al año de astilla forestal certificada Biomasud en su planta de Sigüeiro, A Coruña.

Greenalia, siguiendo una lógica empresarial de integración vertical de sus cuatro áreas de negocio –aprovechamiento forestal, logística y transporte de productos forestales, obtención de biocombustibles y generación de energía, logra cerrar el círculo económico de su actividad.

Obtención de biocombustibles

Además de producir astilla certificada Biomasud en su planta de Sigüeiro, la empresa participa en un 15% en la fábrica de pellets Biomasa Forestal. La planta de As Pontes es una de las mayores de España, y Greenalia se encarga de suministrar materia prima forestal.

Mauro Coucheiro, director de operaciones de Greenalia, y Felipe Ovalle, director de biocombustibles y servicios energéticos, nos reciben en la planta para contarnos los pormenores de la instalación y otros detalles de la actividad del grupo.

La planta producirá hasta 35.000-40.000 t/año de astilla con certificación Biomasud A1, tamaño P31-P45 y 25% de humedad, para satisfacer principalmente necesidades térmicas o de vapor –hasta 5 t/h- en los sectores residencial, industrial y terciario, en calderas de hasta 4-5 MW de potencia.

“El objetivo es producir una astilla prémium que pueda competir en el mercado con el pellet gracias a su calidad y precio más competitivo”, explica Mauro Coucheiro.

De hecho, ya han realizado sustituciones de pellet por astilla en instalaciones de mediana potencia –a partir de 250 kW-. El cambio es posible incluso si los silos son de descarga neumática –siempre que tengan removedor de fondo-, puesto que el tamaño de la astilla lo permite con un sencillo cambio de la boca de entrada de 4 a 6 pulgadas. Los ahorros pueden llegar al 25-30%.

La batalla contra los combustibles fósiles

Durante los dos últimos años, el bajo precio de los combustibles fósiles –gas natural, gasóleo y GLP- ha afectado a la instalación de calderas de astilla. La tendencia ha empezado a cambiar desde el pasado invierno, con la subida de precios y la bajada de temperaturas.

Aunque la astilla resulta hasta un 20% más económica que gas natural o GLP, el coste de sustituir los equipos de combustión suele ralentizar la toma de decisión en industria. Esto resulta más sencillo cuando el combustible a sustituir es el gasóleo o el fuelóleo, apunta Mauro Coucheiro.

“Aún hay que hacer crecer la demanda de astilla promoviendo nuevas instalaciones”, opina Felipe Ovalle.

La Xunta de Galicia, a través del INEGA, lleva varios años publicando líneas específicas de ayuda económica para promover el uso de la biomasa en instalaciones térmicas, tanto para particulares como en los sectores terciario e industrial y para redes de calor.

Planificación y secado, puntos clave

La planificación de la producción y la logística de suministro de materia prima y astilla seca se realiza a través de un sistema SAP –sistema informático que permite administrar recursos humanos, financieros-contables, productivos y logísticos-, de acuerdo con las necesidades de los clientes por periodos semanales y mensuales. Así consiguen, explica Felipe Ovalle, no acumular en planta grandes stocks de astilla en verde y producto seco.

El esquema de producción es sencillo: recepción de la astilla en verde; acopio; criba; secado y eliminación de finos y, por último, suministro al cliente.

La planta se estructura en dos sectores: una zona para la recepción de la materia prima y otra para expedición de la astilla seca.

El área de recepción consta de una báscula, donde también se realizan las mediciones de humedad, y 3 boxes. Dos son exclusivos para acopiar la astilla en verde y un tercero para el biocombustible que utiliza el horno del sistema de secado, normalmente biomasa sin clasificar con humedad inferior al 40%.

Reciben material de varios orígenes: desde astilla forestal a subproducto de aserradero o astilla generada por empresas especializadas. De momento no astillan en planta, pero es una posibilidad a estudiar cuando alcancen producciones mayores a corto o medio plazo.

Una pala cargadora llena la gran tolva de alimentación del proceso, que comienza con el cribado selectivo del material en un tambor rotativo con luz de 30 mm para eliminar sobretamaños.

Una cuchilla reduce los elementos más grandes que hayan podido pasar por la criba. Los rechazos son conducidos a un molino que los homogeneiza hasta el tamaño requerido antes de unirse con el flujo principal de astillas en su camino al secadero.

Tromel de secado de dos pasos

La planta garantiza a sus clientes astilla con una humedad inferior al 25%, lo que solo es posible secando el material en un trómel de dos pasos.

El secado natural de la madera no es una opción viable debido a las condiciones climáticas de la zona y a la gran cantidad de acopio que sería necesario efectuar.

Felipe Ovalle explica que, tras varios meses a la intemperie, la humedad puede situarse en el 35 o 40%. Esto es insuficiente para cumplir el compromiso de calidad de astilla, por lo que es obligado un sistema de secado.

El trómel tiene una capacidad de 5,5-6 t/h de producto seco al 25% de humedad. Para regular su funcionamiento se tienen en cuenta la cantidad de astilla que se desea secar, su humedad al entrar y la que se requiere a la salida.

La temperatura de los gases a la salida del trómel es el dato de consigna clave para ajustar la temperatura de trabajo en su interior –y, por tanto, el aporte de energía desde el horno- y la velocidad de alimentación de la astilla.

Manejo de la astilla seca

Antes de almacenar la astilla seca en los tres boxes destinados a este fin, el material pasa por una criba de finos –un tambor rotativo más pequeño con un tamiz de 4 mm de luz-.

La capacidad de almacenamiento es de 150 toneladas en cada espacio. Gracias a la ajustada planificación semanal, la astilla no pasa más de una o dos semanas en los boxes.

Como establece el manual Biomasud, cada media hora se comprueba la humedad del material a la salida del secadero. Con este dato se realizan los ajustes pertinentes para lograr la temperatura exacta requerida. De momento se realiza de forma manual, pero está prevista su automatización.

Por turno de trabajo la planta requiere 2 operarios que se encargan de controlar el proceso de secado y del mantenimiento diario de todos los equipos, alimentación de tolvas, expedición del material seco, etc.

Como medida de eficiencia energética, la planta cuenta con un sistema de monitorización de los consumos eléctricos financiado con una línea de ayudas de la Xunta.

Expedición de la astilla seca

El transporte de la astilla es menos eficiente que el del pellet por su menor densidad energética. De ahí que sea preferible realizarlo en en camiones de piso móvil de gran capacidad -90 m3 y 20 toneladas- y a distancias inferiores a 150 km.

Greenalia cuenta, no obstante, con un camión de piso móvil dotado de sistema de descarga neumática de 45 m3 para pequeños suministros de astilla en silos que no admiten descarga por gravedad. Los pisos móviles son subcontratados a empresas especializadas.

Trabajando a un solo turno diario, son capaces de poner en el mercado 250 toneladas a la semana, lo que supone expedir 3-4 camiones cada día.

La planta en Sigüeiro se ubica estratégicamente sobre el eje básico de comunicación del noroeste gallego, la autopista AP 9. Además, el frío interior de la región, donde se concentran sus potenciales clientes –domésticos e industriales-, está dentro de la distancia de transporte óptima.

El precio en planta de la astilla Biomasud A1 se sitúa entre 88 y 92 €/t.

Ambos esperan que crezca la demanda de astilla seca –gracias al auge de las empresas de servicios energéticos y a las sustituciones de combustibles fósiles en el sector industrial- y mejorar su competitividad en la producción para pronto implantar el segundo turno y en un futuro no muy lejano llegar a los tres turnos.

Financiación

La inversión ha supuesto 2,1 millones de euros. Un 35% ha sido financiado por fondos propios del grupo y un 65% mediante el Fondo Jessica-FIDAE, del Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía. Felipe Ovalle explica que solo han obtenido una subvención del 35% para adquirir la pala cargadora.

Gestión forestal sostenible en Galicia

Galicia es la mayor potencia forestal del país. Con una tasa de aprovechamiento forestal muy superior a la media nacional, aporta el 60% del mercado de la madera en España: entre 8 y 9 millones de metros cúbicos al año. Las dos terceras partes son cortas de eucalipto para celulosa.

Y la tendencia es al alza: la administración forestal gallega pretende duplicar los aprovechamientos en los próximos 20 años y así se planificará en el nuevo Plan Forestal, de inminente publicación.

“En Galicia, el uso de la madera, incluido el energético, es conocido de manera ancestral, así que las nuevas instalaciones no suelen conllevar mucha controversia social”, recuerda Mauro Coucheiro.

Mauro Coucheiro señala que los agentes que integran la cadena de valor de la madera –asociaciones de propietarios, empresariales y de ecologistas- están tomando parte activa en la definición de las políticas forestales incluido el Plan Forestal. Se espera que el documento esté publicado a finales de 2018 o principios de 2019.

En su opinión, uno de los objetivos fundamentales del sector ha de ser evitar el abandono de la gestión de los montes. Y el aprovechamiento de la biomasa para usos energéticos puede ser un gran revulsivo.

Aparte de la atomización de la propiedad, Mauro Coucheiro ve otro problema que dificulta la gestión forestal y aumenta el riesgo de incendios: el envejecimiento de la población rural y el abandono que supone de las pequeñas propiedades. Esto es más llamativo en el interior de la comunidad autónoma que en la costa, donde la actividad industrial es mayor y esto motiva una selvicultura activa.

Greenalia Forest, la empresa del grupo dedicada al aprovechamiento forestal, ha creado un Grupo de Gestión Forestal Sostenible para facilitar que los pequeños propietarios –dueños de fincas de superficie media inferior a media hectárea- puedan certificar sus productos bajo los sellos PEFC, FSC o ambos y cumplir así con el requerimiento de madera certificada que impone el mercado.

En la actualidad, la empresa gestiona un volumen superior a las 600.000 toneladas al año, procedente de 3.000 hectáreas con algún certificado de sostenibilidad, sobre todo en las provincias de A Coruña y Lugo.


Producción eléctrica

La central de generación eléctrica que construye Greenalia en Curtis-Teixeiro comenzó su andadura en 2007 y, tras superar diversos avatares, incluida la moratoria derivada del RD 1/2012, estará suministrando energía en marzo de 2020.

Greenalia promueve la generación de energía renovable con diferentes tecnologías –eólica, solar o biomasa-; cuando la planta eléctrica de Curtis-Teixeiro entre en operación, se convertirá en el pilar fundamental de facturación de la empresa.

La central consumirá 470.000 de biomasa forestal –subproductos del aprovechamiento de madera- al año.

Mauro Coucheiro asegura que hay biomasa suficiente en Galicia para esta y alguna planta más. “Considerando que las cortas actuales en Galicia generan un residuo que es el 20% de su peso, esto supone cerca de 2,5 millones de toneladas biocombustible potencial”.

Aparte de la generación eléctrica con biomasa, Greenalia está empezando a explorar el mercado de los servicios energéticos para suministro de calor, “una actividad más para seguir cerrando el círculo”, explica Mauro Coucheiro.

Desde diciembre de 2017, la compañía cotiza en el MAB, el mercado alternativo bursátil, donde las empresas en expansión pueden encontrar inversores interesados en aportar financiación.

Publicado en Bioenergy International BIE 41 – Otoño 2018

 

 

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