Aritz García

John García

Reginal García

Aritz García es director de operaciones en GUIFOR, John García es director de calidad y Reginal García, gerente de la empresa de distribución de maquinaria para el aprovechamiento forestal.


En su opinión, ¿cuál o cuáles son los avances tecnológicos más relevantes ocurridos en la maquinaria forestal en los últimos 10 años?

JG: La electrónica e informática de las máquinas han avanzado muchísimo.

La revolución en la maquinaria forestal va a venir de mano de la inteligencia artificial.

Nuestras máquinas ya toman algunas decisiones por sí mismas: tenemos procesadoras que eligen determinados movimientos de la grúa cuando van a talar un árbol. Autocargadores que hacen lo propio para recoger las trozas para su carga o descargar, o que envían directamente a la oficina la ubicación exacta de todas las trozas que quedan en el monte aún por recoger…

Es una realidad que ya está en el monte, que ya está en España y que en los próximos años se va a seguir teniendo un desarrollo exponencial.

Las máquinas serán capaces de decidir y ejecutar por sí mismas cada vez más cosas.

No es descabellado anticipar que llegará el día en el que las máquinas sean totalmente autónomas y no requieran de un maquinista.

El coste de la biomasa es motivo de polémica entre distribuidores y grandes usuarios, ¿cree que los equipos pueden todavía evolucionar y abaratar los costes de aprovechamiento de manera notable?

JG: Las máquinas se van a seguir desarrollando y los costes de explotación por tonelada seguirán mejorando, pero la transformación de la biomasa sólo afecta a una parte limitada del precio final y, por lo tanto, la mejora tecnológica no va a ser suficiente para que ocurra una reducción notable en el precio final.

Pero, además del precio, también está el valor que la biomasa puede aportar a una sociedad:

contribución a la autosuficiencia energética,
generación de empleo en zonas rurales,
cuidado del entorno natural para evitar incendios

Son factores que todo país debe valorar a la hora de establecer su política energética, más aún cuando es tan dependiente del exterior como España.

No podemos pretender pagar poco por lo que más valor nos puede aportar.

En su opinión, ¿qué medidas tomadas durante los últimos 10 años han ayudado más a fomentar el aprovechamiento de la biomasa para energía en España?

AG: Las asociaciones han realizado una labor importantísima, con Avebiom a la cabeza, para movilizar a la Administración a establecer marcos que favorezcan la inversión privada en sacar adelante proyectos de aprovehamiento de biomasa para energía.

Se podría haber conseguido mucho más si tuviésemos unas administraciones públicas más ágiles y más rápidas y, sobre todo, más largoplazistas, que le diesen a la biomasa la importancia que tiene por su beneficio tanto al medio rural como al empleo en el mismo.

Hay voces que señalan que hay escasez de biomasa, ¿cree que esto es así? ¿cómo cree que se podría movilizar más biomasa de forma sostenible?

Al contrario, pienso que hay abundante biomasa y cualquier que conozca España lo puede ver.

AG: La extracción de la biomasa no es barata y lo que sí puede darse es escasez de biomasa fácil de extraer en un radio próximo a fábricas que la consumen en cantidades ingentes.

Y esto, lógicamente, genera desequilibrios. Para movilizar más biomasa de forma sostenible lo primero es establecer un marco jurídico estable que no cambie las reglas de juego a peor en mitad del partido.

Al mismo tiempo, las administraciones deben gestionar las masas forestales que han tenido abandonadas durante décadas (fuente de materia prima); hay que dimensionar la industria consumidora acorde a su zona de operación (costes logísticos), y la materia prima a la eficiencia energética (tamaño industria y tipo energía) .

Y pienso también que una labor didáctica en las escuelas sería positiva para que los ciudadanos tengan unas nociones generales de qué es la energía, qué es la biomasa, para qué sirve y qué nos puede aportar.

¿Ha aumentado la profesionalización del aprovechamiento forestal para biomasa?

AG: Indudablemente. La biomasa tiene una primera transformación y una logística complejas, que necesariamente han de ir integradas en el sistema productivo del aprovechamiento de la madera.

No se puede disociar ambos aprovechamientos, dado que para que la biomasa se pueda aprovechar de forma eficiente es necesario que el aprovechamiento de la madera se haya hecho pensando en que después hay que aprovechar los restos.

Por ello, las empresas madereras se han preparado, obligadas a vivir en un mercado de márgenes bajos y decrecientes por la enorme la presión de precios a la baja que ejercen las grandes industrias consumidoras (aunque estén en precios máximos de venta).

No han tenido más remedio que aprender a ser más eficientes.

Y, por otra parte, los fabricantes también elaboran hoy mejores máquinas ayudando a que el proceso sea también más eficiente.

¿Cómo piensa que va a evolucionar el sector del aprovechamiento de biomasa en los próximos 10 años?

AG: Pensamos que es lógico que el sector continúe en su tendencia de crecimiento.

Por un lado, la biomasa es un recurso renovable que el propio medio natural genera y, por otro, reporta tales beneficios a la sociedad que, por responsabilidad social, su uso debería aumentar.

Estamos viendo grandes inversiones en el sector para aumentar la capacidad de producción y este va a continuar profesionalizando.

Espero que la administración sea consciente de esto y obre con la responsabilidad que debe para favorecer que sea así, y que los oportunismos de los contrapoderes no lo boicoteen.

GUIFOR

¿Cúando comenzó su actividad la empresa? ¿Cómo era entonces el mercado de la maquinaria para aprovechamiento de biomasa? ¿Qué expectativas tenían sobre este mercado?

RG: Comenzamos en 1990, en un sector prácticamente sin mecanización y con unos sistemas de trabajo muy manuales.

Hicimos nuestra incursión en la maquinaria para aprovechamiento de biomasa en el año 1996 con la adquisición de una empacadora Bala Press.

En las explotaciones madereras se generaba una cantidad enorme de residuo con el que no se hacía nada, pero veíamos que llegaría un momento en el que todo ese material se comenzaría a valorizar.

Hicimos muchas pruebas con la máquina, en todo tipo de explotaciones. Pero por aquel entonces apenas había demanda para el residuo empacado. El tipo de empacado de la máquina tenía una concepción más agrícola que forestal…

En definitiva, nuestras expectativas, que eran grandes y tal vez demasiado tempranas, no se cumplieron.

Posteriormente, a partir del año 2003 y con otro sistema de empacado que sacó John Deere, esta vez con un concepto de aprovechamiento forestal, comenzamos a mecanizar la primera transformación de la biomasa en el monte.

¿Cuántas máquinas específicas para biomasa han vendido en España desde entonces? ¿Quién es su principal cliente final?

RG: Maquinaria propiamente para aprovechar de biomasa más de 50, pero también máquinas puramente de aprovechamiento forestal que se han utilizado para tal fin.

El cliente de este tipo de máquinas tiene que ser el mismo que realiza la explotación forestal. El maderista es el único que puede valorizar el material excedente de los árboles de una forma económicamente viable: el método con el que se hace el aprovechamiento de la madera determina la rentabilidad del de la biomasa.

Publicado en BIE 41 · Verano 2018

En 2018, la edición en castellano de Bioenergy International cumplió 10 años y lo celebramos con las personas que han construido el sector de la biomasa en este tiempo compartiendo su experiencia y opinión con los lectores. Puede leer más entrevistas en la sección OPINIÓN

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