David Moldes, INNERGY

David Moldes es Director de Estrategia y Desarrollo Corporativo en Innergy, grupo especializado en diseño, fabricación, puesta en marcha y mantenimiento de equipos de energía y desarrollo de software industrial. Carmen Mira pertenece al departamento de Comunicación.


En su opinión, ¿qué medidas tomadas durante los últimos 10 años han ayudado más a la implantación de la tecnología de biomasa en España?

Carmen Mira (CM): Creo que la mayor parte de los proyectos desarollados en España en los últimos años parten casi exclusivamente de la iniciativa privada por cuestiones de puro ahorro económico con respecto a los combustibles derivados del petróleo, por lo que no creo que hayan existido demasiadas medidas incentivadoras por parte de la administración para su desarrollo.

Más bien al contrario, las pocas medidas tomadas en favor de la biomasa han hecho que esta evolución haya sido muy lenta y compleja.

¿Qué se necesita para que la generación eléctrica, la cogeneración y el uso de la biomasa térmica a escala industrial se implanten con solidez en España?

David Moldes (DM): A diferencia de la fotovoltáica o la eólica, que han llegado a un punto de madurez que permite construir proyectos sin necesidad de primas, la biomasa todavía requiere de un apoyo de la administración, pues es un sector con mayores barreras, y también con un mayor retorno para la sociedad y el entorno en el que se instala.

Si bien no tenemos una fórmula mágica, en nuestra opinión debería darse una especial importancia a la vertiente térmica que ofrecen las soluciones de cogeneración, pues la biomasa permite un aprovechamiento global del recurso que supera con creces al de cualquier otra renovable.

Igualmente, el uso de sistemas más avanzados, adaptados a trabajar con combustibles difíciles de origen local, también debería tenerse en cuenta. En ese sentido, es importante potenciar el aprovechamiento de la biomasa en origen.

La biomasa ha de ser algo ligado a su procedencia, por lo que intentar asemejarlo a otros combustibles en los que el origen no se tiene en cuenta, entendemos que es un error que desvirtúa la raíz renovable del recurso.

En la parte térmica, vemos que el futuro está en el modelo ESCO, donde profesionales del sector ofrecen un servicio a los consumidores, evitando todos los problemas de operación que en este tipo de plantas es más compleja y costosa que en los sistemas convencionales a partir de combustibles derivados del petróleo.

En este sentido, la aparición de grandes operadores profesionales permitirá economías de escala que redundarán en el precio final del servicio.

Las limitaciones de emisiones son cada vez son más estrictas, ¿cree que esto puede afectar a la instalación de calderas de biomasa de tamaño medio y grande?

DM: En nuestra opinión, esto más que un problema es una oportunidad, ya que nos permitirá eliminar del imaginario colectivo todos los elementos negativos que a veces se vinculan a la biomasa.

Esta reglamentación es necesaria para que la tecnología avance y el cliente final pueda contar con equipos cada vez más limpios y eficientes.

Los cambios regulatorios tendrán una previsible repercusión en el coste de los equipos de menores prestaciones, pero es aquí donde la administración ha de tomar partido por la biomasa, ofreciendo facilidades a las industrias para incorporar equipos modernos que cumplan con las exigencias imperantes en el resto de Europa.

En nuestra opinión, no deben exitir atajos en este sentido.

¿Qué opina de las certificaciones de calidad de los biocombustibles sólidos?

DM: Todo lo que suponga una estándarización de las normas de juego es positivo, más aún en un sector tan heterogéneo como el de la biomasa. Este tipo de certificaciones no deberían limitarse solamente a los combustibles, sino también a los equipos. En este caso deberían fijarse unos criterios mínimos de clasificación en función de la eficiencia y garantía de emisiones de los mismos.

Esto ya existe en otros sectores como en automoción o en el de bienes de consumo, por lo que esperamos llegue también a nuestro sector.

Hoy en día, el cliente requiere de un nivel muy alto de conocimiento para saber si lo que está comprando es equivalente o no. Muchas veces termina instalando equipos de prestaciones muy limitadas, que terminan dando problemas, por lo que la existencia de una tercera parte que evalúe el producto y lo categorice debería traer luz al sector.

¿Cómo cree que va a evolucionar el sector en los próximos 10 años?

CM: En nuestra opinión, cremos necesario desligar a la biomasa del resto de las renovables enfocadas exlusivamente a la generación eléctrica intermitente.

La biomasa tiene muchas cosas que ofrecer a la sociedad además de energía tales como la generación de empleo constante en zonas mayoritariamente rurales, así como un mayor cuidado de los montes como generadores de un recurso valioso y con un aprovechamiento local. Esta evolución ha de pasar por un mayor desarrollo de los canales de suministro, la estandarización y la evolución tecnólogica de los productos, todo ello gestionado por grandes operadores que ofrezcan un servicio de calidad a un precio competitivo.

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¿Cúando comenzó la actividad su empresa?

Nuestra empresa se funda en 1968, hace justo ahora 50 años, como fabricante de calderas industriales a partir de combustibles derivados del petróleo.

¿Cómo era el mercado de la generación de energía con biomasa?

Hace 50 años era muy limitado, ya que entonces incluso a las empresas que generaban residuos de madera en sus procesos les resultaba más económico instalar una sencilla caldera de quemador a fuel o gasoil que una de biomasa.

Aunque nuestra primera caldera de biomasa se instaló en 1974, no fue hasta mediados-finales de los 70 que, a consecuencia de la primera crisis del petróleo, muchas empresas se dieron cuenta de que estaban malgastando un recurso valioso, que podían aprovechar para ahorrar en costes si remplazaban sus calderas de quemador por equipos preparados para utilizar sus propios residuos como combustible.

¿Qué expectativas tenían?

A medida que surgía la necesidad de utilizar combustibles sólidos, estables y baratos, en la empresa nos dimos cuenta que debíamos adaptarnos a la nueva demanda que se iniciaba y, es por esto, que empezamos a desarrollar nuevos modelos de calderas que permitieran quemar combustibles sólidos de diferente tipología y granulometría.

Este tipo de equipos ya existía en Centroeuropa, pero los precios eran prohibitivos para la gran mayoría de nuestros potenciales clientes, por lo que esta nueva gama de productos creció mucho en esa época hasta el punto de que los clientes nos venían a buscar.

Evidentemente, era un período económico muy distinto, pero esto nos permitió coger volumen y dar el salto a Latinoamérica y otros mercados, en los que no hemos dejado de crecer desde entonces.

¿Cuántos equipos han fabricado desde entonces?

Contamos con más de 3.500 referencias a nivel mundial, de las que cerca del 50% utilizan biomasa; de este volumen, España supondrá aproximadamente la mitad, aunque este ratio es cada vez menor, pues hace ya varios años que el grueso de nuestras ventas se realiza en el exterior.

¿Qué temas se encuentran en el banco de la I+D de su empresa en la actualidad?

El I+D es parte del ADN de la empresa: sin inversión en el desarrollo de nuevos productos no habríamos alcanzado nunca los volumenes de ventas y expansión internacional que tenemos hoy.

Este esfuerzo por desarrollar nuevas soluciones y productos nos ha llevado a una creciente reinversión de parte de los beneficios de la empresa, habiendo superado con creces el millón de euros anual en I+D durante los últimos ejercicios.

Entre los pricipales hitos en este área, cabe destacar el laboratorio propio de investigación a escala industrial, tanto para la realización de pruebas de combustión como de secado, con el que contamos desde mediados de los 80.

Nuestro centro, que es referencia en el sector, nos ha permitido reunir en todos estos años, un extenso bagaje en la utilización de multitud de residuos y combustibles no convencionales.

Así mismo, en la actualidad contamos con varias líneas de investigación, siendo algunas de las más importantes las dedidacas al desarrollo de calderas inteligentes, con sistemas de monitorización avanzado y un control predictivo-correctivo de la operación de las mismas. También trabajamos en nuevas soluciones en el área de la torrefacción o carbonización, así como en un nuevo sistema de combustión tipo “vortex”, que esperamos poder presentar en uno o dos años.

Con vista a Japón, en donde contamos con filial y personal propio desde 2016, estamos desarrollando un nuevo sistema de generación eléctrica modular con el que producir electricidad y calor (en forma de agua caliente, vapor o aceite térmico) sin neceisdad de caldera o motores de combustión con una nueva tecnología de menor coste, que esperamos luego poder trasladar a otros mercados.

Publicado en BIE 40 · Verano 2018

En 2018, la edición en castellano de Bioenergy International cumple 10 años y queremos celebrarlo con las personas que han construido el sector de la biomasa en este tiempo compartiendo su experiencia y opinión con los lectores. Puede leer más entrevistas en la sección OPINIÓN

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