Las políticas europeas en pro de la descarbonización de la economía, el apoyo a las renovables que promete el nuevo gobierno y los avances tecnológicos en la obtención de biogás para aprovechamiento energético pueden dar el impulso que el sector necesita para despegar en España.

Francisco Repullo, presidente de la Asociación Española del Biogás –AEBIG-, y Luis Puchades, vicepresidente, nos dan su punto de vista sobre el estado y expectativas del sector.

Francisco Repullo, presidente de AEBIG y socio Director de INPER

Luis Puchades, videpresidente de AEBIG y director de Biovic Consulting

A golpe de decreto

La primera planta en el sector agroindustrial empezó a operar a finales de los años 90. Fue a partir de 2007, con la puesta en vigor del RD 661/2007, cuando empezó su verdadero desarrollo.

Aquella normativa estableció un sistema de remuneración de primas y tarifas garantizadas por 15 años y reconocía las diferentes tecnologías de generación eléctrica.

Sin embargo, 5 años más tarde, el RD 1/2012, acabó con aquel sistema e implantó otro distinto, que pretende garantizar una rentabilidad basada en el tipo de tecnología y el año de puesta en marcha de cada instalación.

Actualmente solo operan en España unas 50 plantas agroindustriales, de las cuales 39 están acogidas al regimen retributivo mencionado, ya que la nueva normativa solo es aplicable a las plantas ya registradas en él.

Las instalaciones posteriores no cuentan con ningún sistema de apoyo y han de comercializar la energía que producen a precio de mercado.

Esa es la razón que explica el mínimo desarrollo que ha tenido hasta ahora esta tecnología cuando lo comparamos con el resto de Europa, donde hay más de 18.000 plantas operativas.

¿Se respira optimismo?

Francisco Repullo: En la actualidad, hay mucha expectación en el sector. El primer detonante ha sido el objetivo de descarbonizar la UE: se está apostando fuertemente por combustibles no fósiles, y el biogás depurado a biometano puede y deber jugar un papel primordial en ese objetivo.

El segundo y muy reciente detonante han sido los anuncios del nuevo gobierno de apoyo a las renovables; como muestra, ha unido en un mismo ministerio las direcciones de energía y medio ambiente.

Muchas empresas se muestran esperanzadas; un dato significativo es que las gasistas han iniciado campañas para dar a conocer y promocionar el biometano.

Alemania, Dinamarca, Francia… impulsan el uso del biogás con éxito, ¿qué modelo institucional de apoyo al aprovechamiento energético del biogás podría seguir España?

Luis Puchades: Aquel que permita un marco estable y continuado en el tiempo, en el que las empresas dispuestas a invertir en este tipo de proyectos sepan a qué atenerse.

Hay muchas formas de apoyar institucionalente al biogás: no aplicarle impuestos como el de hidrocarburos o el de autoconsumo; incentivar la producción de gas verde (biometano); y exigir el cumplimiento de las normativas de emisiones y gestión de residuos agroalimentarios, que es posiblemente la definitiva.

A ver si el nuevo gobierno lo tiene en cuenta. Se debería establecer un marco de apoyo estable, aunque un marco neutro ya sería todo un éxito frente a la actual política de desincentivos.

“Cumplir las normativas de emisiones y gestión de residuos agroalimentarios sería el mejor apoyo institucional al biogás”. Luis Puchades

¿Cuál es el potencial energético del biogás procedente de las industrias ganadera y agroalimentaria en nuestro país?

FR: El potencial de producción de biogás de España es enorme y ya ha sido bien cuantificado por el IDAE, aunque en la actualidad se están revisado algunos aspectos.

La realidad es que España cuenta con una de las mayores cabañas ganaderas de Europa y es uno de los referentes mundiales en producción de frutas, hortícolas, empresa conservera, etc.

El potencial es enorme y sigue esperando desde hace muchos años su desarrollo.

Según el estudio técnico de IDAE, “Situación y potencial de generación de biogás 2011-2020”-, el potencial procedente de la actividad ganadera y de las industrias alimentarias es de alrededor de 1250 ktep/año.

¿Qué escollos – tecnológicos, logísticos, políticos- será necesario salvar para lograr que se aproveche el potencial energético del biogás en España?

LP: El principal escollo que se ha encontrado el biogás hasta la fecha ha sido político. No solo no se ha incentivado esta tecnología, sino que se la ha fiscalizado mucho: final de las primas, impuesto de hidrocarburos, impuesto de autoconsumo, impuesto a la generación eléctrica, etc.

No ha habido una voluntad de implantar esta tecnología como sí la ha habido en otros países europeos. Pero no solo es culpa de las autoridades relacionadas con Industria, tampoco Agricultura ha querido apoyar este tipo de proyectos, que siempre se han considerado como algo ajeno, algo centroeuropeo. Y no es verdad.

Existe otro escollo importante: el financiero. Los bancos tienen una confianza muy limitada en este tipo de proyectos. Promover otras renovables tiene siempre menos riesgo que el biogás por los aspectos inherentes al suministro y a la operación. Aquí es donde la política puede ayudar a dar un empujón definitivo.

Desde que se instaló la primera central eléctrica con biogás, ¿ha habido cambios tecnológicos relevantes en los procesos de obtención y aprovechamiento energético del biogás?

LP: Desde la instalación de la primera planta de biogás ha habido mejoras significativas en todos los aspectos del proceso, desde la eficiencia de la digestión hasta las unidades de valoriación del biogás.

También en los últimos tiempos estamos asistiendo a grandes avances en las tecnologías de procesado de los digestatos.

¿Cree que es posible la generación eléctrica con fuentes renovables sin primas?

FR: Sí, es posible. Aunque el caso del biogás es distinto a otras renovables. No es tanto un proyecto energético en sí, como una bioindustria medioambiental.

Sus ingresos deben diversificarse: provenir de la energía, de la gestión de residuos, de la producción de fertilizantes, de los derechos de emisiones generados o de la producción de otros compuestos orgánicos con valor añadido –en biorrefinerías-.

Una planta de biogás no puede tener como única fuente de ingresos la energía, pero esto también posibilita que la generación sea competitiva.

Una planta de biogás no puede tener como única fuente de ingresos la energía. Francisco Repullo

¿Es posible rentabilizar una instalación de biogás para uso exclusivamente térmico?

LP: sí, por los mismos argumentos antes mencionados. No puede ser la energía la única fuente de ingresos de una planta de este tipo.

Quien construye una planta de biogás puede acceder a otros negocios (residuos, emisiones, fertilizantes) y estar realizando a la vez el tratamiento a unos residuos.

La generacion de nuevas fuentes de ingresos, por reducción de costes de gestión de residuos o emisiones, sumado a la produccion de energía, es lo que determinará que el proyecto de biogás sea viable o no.

También la voluntad política tiene mucho que ver en cuántos proyectos de este tipo queremos en España. En la práctica totalidad de países europeos la apuesta por el biogás por parte de las autoridades de agricultura, medio ambiente e industria ha sido total, porque también se valoran aspectos claves como el desarrollo rural o la sostenibilidad de la producción primaria.

¿Es posible hibridar la generación de energía con biogás con otras fuentes renovables?

FR: Por supuesto; el biogás es posiblemente la renovable más versátil a tal efecto. Existen muchas aproximaciones, un ejemplo son las plantas de power-to-gas, que pueden emplear excedentes de energía para generar hidrógeno y emplear luego el CO2 del biogás para producir más metano (que es fácilmente almacenable).

Existen otros interesantes casos como la hibridación con plantas termosolares, pudiendo ser el biogás el sustituto o complemento del gas natural.

¿Qué pasos serían necesarios para que el biogás aumentase su presencia en el sector transporte?

LP: La tecnología está lista. Un marco estable a largo plazo, combinado con una política de reducción de emisiones en el transporte y penalización de las tecnologías más contaminantes es suficiente. La huella de carbono del biometano va a ser clave en la descarbonización del transporte.

AEBIG
AEBIG es la Asociación Española del Biogás. Se creó en 2009 y en estos momentos está integrada por 23 miembros de pleno derecho, dos de conocimiento y otros dos de honor. Entre sus asociados figuran Gas Natural o General Electric.
Hasta hace poco, las empresas de AEBIG han desarrollado su actividad en el sector del biogás agroindustrial (obtenido a partir de la digestión anaerobia de residuos agroalimentarios), pero también se obtiene biogás de vertedero y de estaciones depuradoras de lodos. www.aebig.org

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Publicado en BIE 40 · Verano 2018

En 2018, la edición en castellano de Bioenergy International cumple 10 años y queremos celebrarlo con las personas que han construido el sector de la biomasa en este tiempo compartiendo su experiencia y opinión con los lectores. Puede leer más entrevistas en la sección OPINIÓN

 

 

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