Cuando el frío aparece de verdad, como en este final de otoño y principio de invierno, las economías domésticas, de las empresas y a nivel país, se resienten. Las facturas de la luz y la calefacción se disparan y empezamos a agobiarnos ¿qué podemos hacer?

Mi respuesta está clara: menos combustibles fósiles y más biomasa. Y añado el mensaje que muchos conocemos y otros, muchos, deben comprender: la biomasa es un combustible eficiente, más sostenible, más limpio y también más barato que los combustibles fósiles. Además, potenciar su uso crea empleo y riqueza en el país y evita la salida de divisas. ¿Hacen falta más argumentos?

Evidentemente, no es una alegría la subida de precios de la energía, pero hay solución y debemos pedirla: más energías renovables.

Bioenergía y electricidad

El desarrollo de la electricidad con energías renovables no debe parar; debemos buscar una remuneración justa, pues está perfectamente demostrado que estas tecnologías rebajan los precios y nos proporcionan “soberanía” energética.

En cuanto a la biomasa, tiene la ventaja de ser gestionable; argumento que utiliza el Ministerio para mantener las centrales de carbón, las nucleares y los ciclos combinados de gas por su capacidad para estabilizar el suminsitro y atender las puntas de consumo. Pero olvidan que la biomasa es capaz de operar con solvencia todas y cada una de la horas del año cumpliendo el mismo papel que aquéllas.

La biomasa puede sustituir una gran cantidad de MWe generados en la actulidad por el carbón y otras tecnologías contaminantes, pues la enorme cantidad de biomasa de la que dispone el país lo permite.

Por eso, creo necesaria una legislación que apoye la puesta en marcha de todos los MWe que el sector sea capaz de lanzar con garantías, que son muchos, y así avanzar hacia la descarbonizacion del país y una mayor soberanía energética, creando empleo en las zonas rurales.

Bioenergía y usos térmicos

La competitividad del sector térmico con biomasa cada vez es mayor. Si lo unimos al frío intenso y a las subidas de los precios de gas y petróleo que nos acompañan esta temporada, sin duda se presenta una buena perspectiva para los próximos meses.

También estoy convencido de que la industria y el sector terciario se acercarán cada vez más a la biomasa térmica, pues su atractivo radica no sólo en los ahorros económicos que garantiza, sino en la mejora de la imagen corporativa en relación con la sostenibilidad que las empresas consiguen.

Aclarar las sombras

Pero no hay que olvidarse de las sombras: últimamente hemos visto cómo vecinos de algunas ciudades se oponen a la instalación de centrales de calor distribuido con biomasa. ¿Por qué ocurre y qué podemos hacer para evitarlo? En muchas ocasiones, el problema no es la tecnología en sí, sino la ubicación de la planta, cuando está o se percibe que está demasiado cerca de núcleos de población o edificios sensibles como colegios, etc.

Las ventajas de un district heating son claras: se reduce la contaminación en las ciudades, pues se retiran cientos de chimeneas de caderas de gasóleo, carbón y gas y se sustituyen por una sola instalación de biomasa, más moderna, eficiente y mejor controlada. Pero, como todos sabemos, es muy difícil recuperarse de campañas “anti”, por lo que pienso que deberíamos evitar que se utilice algo fácil de modificar, como es la ubicación, para atacar a la biomasa y crear dudas sobre sus bondades.

No podemos dar oportunidades a los que quieren obstaculizar el desarrollo de unas instalaciones tan ventajosas, para ciudadanos y el conjunto del país, como son las redes de calor con biomasa.

Expobiomasa

Y por úlitmo, ha sido una gran satisfacción ver como el sector acudió en bloque a Expobiomasa y el Congreso ahora que se celebra cada dos años. Creo que esto confirma que la biomasa tiene un papel relevante que cumplir en el mix energético nacional y que el sector está preparado para asumir sus responsabilidades aportando soluciones inteligentes para sustituir a los combustibles fósiles.

Sigamos trabajando, pues, con profesionalidad y seriedad y seguro que continuaremos creciendo y copando espacios en el complicado sector de la energía.

FELIZ, PRÓSPERO Y BIOENERGÉTICO AÑO 2018

 

Javier Díaz, presidente de AVEBIOM y editor jefe de Bioenergy International

Editorial de Bioenergy International nº 38 – Invierno 2018

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