Las calderas industriales de más de 50 kW de potencia conforman un parque de cerca de 12.000 instalaciones en España, según los datos recogidos por AVEBIOM en los últimos 10 años en su Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa y publicados en la web www.observatoriobiomasa.es

Tres fabricantes de calderas, dos con sede en España y más de 40 años de experiencia y otro francés y reciente implantación en nuestro país, han analizado la evolución del sector y las expectativas a futuro.

Han participado con sus opiniones: David Moldes, Director de estrategia y desarrollo corporativo, y Carmen Mira, Directora de relaciones públicas en Innergy; Alejandro Mas Bosch, CEO y fundador de Sugimat; y Carolina Palacios y Joaquín Almeida, delegados comerciales de Compte en España.

Crecimiento sin aspavientos

Los grandes consumidores privados buscan “puro ahorro económico”, por lo que se han decantado por la biomasa cuando ésta les ha garantizado dicha mejora, señala Carmen Mira, que además se muestra crítica con el papel de la administración y cree que “las pocas medidas tomadas en favor de la biomasa han hecho que su evolución haya sido muy lenta y compleja”.

En 2017 se instalaron un 7% más de nuevas calderas industriales que en 2016, cambiando así la tendencia negativa de los anteriores 2 años causada, fundamentalmente, por el descenso del precio del petróleo.

En el mismo sentido, Alejandro Mas admite que “indudablemente, las ayudas de la administración en los últimos 10 años han fomentado la implantación de la tecnología de la biomasa, pero han sido tan puntuales que han hecho tambalear ese impulso”. Por suerte, añade, “la biomasa es una fuente de energía tan rica e inagotable que ha podido salir adelante a pesar de las fluctuaciones en materia de inversión”.

Para Javier Díaz, presidente de AVEBIOM, no cabe duda que el mayor conocimiento adquirido por los grandes consumidores de las tecnologías disponibles para el aprovechamiento y valorización energética de la biomasa –gracias a eventos como la feria Expobiomasa y el Congreso paralelo-, y las ayudas institucionales para sustituir equipos de combustibles fósiles, han sido clave para que el sector haya mantenido su crecimiento.

En esto último coincide Carolina Palacios, que además destaca que la certificación de la biomasa aporta seguridad al usuario final sobre su calidad, “principal motor del buen funcionamiento de las calderas junto con el mantenimiento”.

Expectativas en electricidad y cogeneración

La generación eléctrica con biomasa requiere aún de apoyo público, pues es un sector con mayores barreras que la eólica o fotovoltaica, señala David Moldes, aunque destaca que “también procura un mayor retorno para la sociedad y el entorno”.

Un cambio de legislación que contemple una remuneración razonable del kWe producido es imprescindible. Según Alejandro Mas, las ayudas deberían estar soportadas por los sectores que más contaminan, empezando por el sector del automóvil y continuando con el de la valorización de las basuras domésticas y las centrales térmicas de carbón.

Los sectores que contaminan deberían estar gravados por un impuesto que aporte capital en forma de primas a las energías limpias”. Alejandro Mas, Sugimat

Los compromisos internacionales de lucha contra el cambio climático provocarán, con un poco de suerte, un nuevo impulso para la generación eléctrica con biomasa, imprescindible para poder cerrar las plantas térmicas de carbón y las nucleares, añade Javier Díaz.

Por otra parte, señala David Moldes, la biomasa ofrece un aprovechamiento global del recurso que supera con creces al de cualquier otra renovable, por lo que debería potenciarse de forma especial la cogeneración.

Calor de proceso, el gran mercado

Descarbonizar la economía requiere producir calor de proceso para la industria con energías renovables. En España supone el 40% del consumo de energía, por delante de las necesidades de calefacción doméstica (según datos de IREES), y es cubierto en su mayoría por gas -44%- y gasóleo -11%-.

Un mayor conocimiento por parte de las industrias de las posibilidades reales de sustitución de combustibles fósiles por biomasa son indispensables para que la bioenergía se implante con solidez en este sector, según Javier Díaz, que cree que en los próximos años, la generación de energía térmica para usos térmicos industriales seguirá consolidando su posición, ocupando cada vez más espacio.

Según David Moldes, de Innergy, el futuro está en el modelo ESCO: la aparición de grandes operadores profesionales permitirá economías de escala que redundarán en el precio final del servicio”.

También apunta que veremos sistemas más avanzados, adaptados a trabajar con combustibles difíciles de origen local. En su opinión, “la biomasa ha de ser algo ligado a su procedencia, sino se desvirtúa la raíz renovable del recurso”.

Normativa estricta en emisiones

Las emisiones de partículas se han ido reduciendo paulatinamente desde hace ya varios años para situarse en los límite legales, aunque los tecnólogos siguen trabajando para reducirlas aún más, en previsión de la aplicación de normativas más estrictas.

Los fabricantes coinciden en que los cambios regulatorios en materia de emisiones tendrán repercusiones económicas, puesto que el coste de inversión será mayor, pero también en que la presión de una normativa cada vez más estricta debe convertirse en una oportunidad que proporcione equipos cada vez más limpios y eficientes y contribuya a “eliminar del imaginario colectivo los elementos negativos que a veces se vinculan a la biomasa”, reflexiona David Moldes. Y añade que “la administración debería promover que las industrias incorporen equipos modernos”.

También resaltan la necesidad de certificar los biocombustibles, puesto que ayudan a un control adecuado de las emisiones a la atmósfera e incluso que debería existir una certificación de los equipos.

Las entrevistas íntegras se pueden leer en la sección OPINIÓN

Ana Sancho/BIE

Publicado en BIE 40 · Verano 2018

SUGIMAT

Sugimat es una empresa familiar valenciana que da empleo en la actualidad a 100 personas. Comenzó su actividad en 1978, en medio de la crisis del petróleo mundial, cuando muchas empresas comenzaron a pensar en quemar su propio residuo. Desde entonces ha colocado más de 3.000 instalaciones en más de 27 países, lo que supone una potencia de 3.070 MW.

El mercado de la generación de energía con biomasa ha cambiado mucho en los últimos años. Al principio se quemaban, sobre todo, residuos de las fábricas que utilizan madera: contrachapado, muebles, tablero aglomerado, y también de la industria del curtido. Posteriormente, se empezaron a utilizar otras biomasas como cáscara de almendra, orujillo, hueso de aceituna, paja de arroz, polvo de lijado y orujo de vid. Entres sus clientes finales figuran empresas como Garnica, Thebault, Finsa, Joubert Plywood, IST, en sectores MDF y OSB. Y Abengoa, Elecnor, ACS, FCC, Acciona, Iberdrola, etc, en los sectores químicos y termosolar.

I+D

En el área de I+D, compuesta por 20 ingenieros, se trabaja en la optimización del sistema de combustión de lecho fluido para combustibles no convencionales, con alto contenido de cenizas con bajo punto de fusión. Además, se investiga para mejorar los sistemas de control de la combustión (por ejemplo, la visión artificial) en los diversos tipos de plantas. El objetivo es diseñar equipos y calderas con mayor rendimiento que conlleven menos exigencias en mantenimiento.

www.sugimat.com

INNERGY
Cuando Innergy comenzó a fabricar calderas industriales para combustibles fósiles, hace 50 años, el mercado de la generación de energía con biomasa era muy limitado. Instalaron su primera caldera de biomasa en 1974; unos años más tarde, con la primera crisis del petróleo, muchas empresas decidieron reemplazar sus calderas por equipos preparados para utilizar sus propios residuos como combustible y ahorrar en costes. La empresa comenzó entonces a desarrollar nuevos modelos de calderas que permitieran quemar diferentes combustibles sólidos.

Desde entonces han fabricado más de 3.500 equipos, de los que cerca de XX utilizan biomasa, y la mitad de los cuales se encuentra en España. Este fue también el impulso para dar el salto a Latinoamérica y otros mercados, en los que no han dejado de crecer desde entonces y donde hace ya varios años que realizan el grueso de sus ventas.

I+D como parte del ADN de la empresa

En los últimos años han destinado más de un millón de euros anuales a desarrollar nuevas soluciones y productos, entre los que destacan las calderas inteligentes, con sistemas de monitorización avanzado, y control predictivo-correctivo de su operación. También trabajan en torrefacción y carbonización y en un nuevo sistema de combustión tipo “vortex”, que esperan presentar en uno o dos años.

Cuentan con un laboratorio propio de investigación a escala industrial desde los años 80 para realizar pruebas de combustión y de secado. En Japón desarrollan desde 2016 un nuevo sistema de generación eléctrica modular sin necesidad de caldera o motores de combustión, con una nueva tecnología de menor coste que esperan poder trasladar a otros mercados.

innergy-global.com

COMPTE
Compte comenzó hace 130 años en Francia, como empresa familiar fabricante de maquinaria agrícola. Con los años se ha convertido en un grupo internacional con presencia en todos los continentes y 3000 instalaciones en servicio repartidas por todo el mundo.

La delegación en España se creó en 2016 por lo que de momento cuentan con 10 MW instalados. Esperan concluir 2018 cerrando nuevos proyectos, actualmente en negociación. Sus clientes finales pertenecen al sector industrial y al de servicios energéticos en el serctor terciario.

I+D

La empresa dedica el 2,5% de su cifra de negocio a la plataforma de futuro en los temas de desgasficación, agrocombustibles y productos reciclados. Han lanzado recientemente al mercado su propio electrofiltro para el tratamiento de gases, y han diseñado su caldera de bajo NOx, para cumplir las normativas de emisiones vigentes.

www.compte-r.com

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