Javier Díaz González, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa desde su fundación en 2004, repasa sus inicios en el sector de la bioenergía y las perspectivas para los próximos años.

  1. Seguro que fue hace más de 10 años: ¿qué hacía Javier Díaz cuando escuchó por primera vez la palabra biomasa?

Pues la verdad es que me acuerdo perfectamente, y eso que fue hace bastante más de diez años; quizás cerca de treinta. En fin. Fue visitando Dinamarca por mi trabajo, cuando un ingeniero argentino que trabajaba allí me ofreció visitar una planta de generación eléctrica que utilizaba la paja como combustible. Fue un “amor a primera vista”; a partir de ahí, vino todo seguido hasta hoy.

  1. Desde entonces ha cambiado la forma en que políticos y ciudadanos miramos a la biomasa; en tu opinión, ¿cuál ha sido el cambio más destacable en la concepción de esta fuente de energía?

Entonces, la biomasa era una gran desconocida y cuando le contabas a alguien que se podía producir energía a partir de la biomasa forestal o agricola, pues te miraban como a un bicho raro.

A mi modo de ver, el cambio más importante en la percepción de la biomasa como combustible llegó con los primeros proyectos que se pusieron en marcha. Entre ellos los de paja, promovidos por Acciona, y los de restos de la producción de aceite de oliva, lanzados por cooperativas oleicolas, acompañadas por Valoriza Energía.

Esto contribuyó a poner ante los ojos de muchos técnicos y empresarios un campo de trabajo muy interesante y con un largo recorrido.

  1. Una demanda clásica del sector eléctrico con biomasa es la seguridad jurídica para construir nuevas plantas. ¿Se puede considerar la bioenergía estratégica para España? ¿Qué haría falta para que los políticos apostaran de forma más decidida por su implantación?

Sin ninguna duda, la seguridad jurídica es muy importante para cualquier inversor, y los que promueven plantas de generación eléctrica con biomasa no son una excepcion.

Estas instalaciones requieren inversiones con largos periodos de maduración y, una vez ejecutadas, largos periodos de amortización, por lo que cualquier cambio normativo en este extenso espacio de tiempo puede generar pérdidas millonarias. Es normal que se tomen muchas precauciones antes de lanzarse a un negocio de este tipo.

La biomasa es absolutamente estratégica para un país como España, pues no tenemos petróleo ni gas: es la única energía renovable que se puede gestionar, lo que le da un plus con respecto a las otras energías renovables y la coloca como una muy buena solución para sustituir a las centrales térmicas de carbón y a las nucleares.

En cuanto a qué hace falta para que los políticos apuesten por la biomasa, pues que tengan valentía y pongan en la balanza las ventajas que aporta la biomasa: creación de empleo, inversiones y valor añadido, fijación de población en zonas rurales, que es donde está la biomasa. Y que tengan en cuenta la particularidad de que estas industrias no son deslocalizables.

Además, la utilización de nuestra biomasa reduce la salida de divisas y medioambientalmente es mucho más limpia y sostenible que los combustibles fósiles.

  1. A veces, los proyectos de grandes centrales eléctricas con biomasa forestal levantan polémica entre los habitantes de las cercanías, ¿son suspicacias o hay motivos válidos para ello? ¿Ha sido siempre así? ¿Qué habría que hacer para evitar estos desencuentros entre bioenergía y ciudadanía?

En un principio hubo reticencias por la falta de conocimiento, y es que una gran chimenea siempre asusta, pero después de unos años las cosas se tranquilizaron.

Sin embargo, en los últimos 5 o 6 años han vuelto a agitarse fantasmas respecto a la supuesta contaminación causada por las centrales. Con argumentos falsos y mala fe algunos sectores medioambientalistas tratan de convencer a la población de que su instalación traerá peligros de todo tipo.

Las plantas de biomasa cuentan con tecnología puntera y no hay peligro alguno con sus emisiones, puesto que los sistemas de combustion y de limpieza de los gases son muy eficientes.

Las emisiones se sitúan en niveles muy por debajo de lo marcado por las legislaciones más restrictivas, como las de Suecia, Dinamarca o Finlandia. Estos países son líderes en Europa en respeto al medio ambiente y al mismo tiempo son los que generan mayor cantidad de megavatios con biomasa.

  1. La biomasa agraria es ingente en España; algunos subproductos se valorizan para energía desde hace años, como los restos de la producción del aceite de oliva (alperujo, hueso, podas, etc) para generar electricidad, pero quedan muchos otros ¿qué hay que hacer para aumentar su cuota en el mix energético?

Es vital trabajar para mejorar los sistemas cosecha y logísticos y realizar demostraciones a los productores. A partir del conocimiento podrán decidir integrarse en la cadena de valor, pues, en efecto, las cantidades de biomasas agrícolas son enormes.

En todo caso, hacen falta centrales donde se consuman. Esto depende de que los proyectos tengan rentabilidad y, al ser una actividad regulada, es necesario que el Gobierno legisle para garantizarlo.

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  1. La biomasa para usos térmicos va ganando cuota de mercado cada año, pero ¿sería posible acelerar el paso? ¿Cuál crees que es el “techo” para la bioenergía térmica?

La biomasa térmica avanza a una buena velocidad de crucero. Sin duda se podría avanzar más deprisa, pero no estoy seguro de que sea bueno un aumento desmedido de ese crecimiento.

Creo que es mejor que se consolide el suministro de equipos, la preparación de los instaladores y mantenedores y la producción de los biocombustibles sólidos y así conseguir un crecimiento sostenido y sostenible. Sí, esto es lo que necesitamos.

En cuanto al techo, pues será el que permita la producción de biomasas de nuestro país, que es mucha y, de momento, bastante desaprovechada.

  1. En tu opinión, ¿dónde se han producido las innovaciones más destacables del sector? ¿Quiénes deberían invertir más recursos en ponerse al día en este capítulo?

Sin ninguna duda, los avances más importantes se han producido en la fabricación de calderas y estufas. Los fabricantes han logrado muy buenos resultados en el aumento de los rendimientos, así como en la reducción de las emisiones de partículas.

Si a estos avances en los equipos sumamos las certificaciones de los biocombustibles sólidos -pellets, astillas, hueso y otros-, vemos que nos hemos colocado en la buena senda para copar cada día más espacio en el sector térmico, tanto doméstico como dotacional, y por supuesto, también en el industrial.

  1. Tras tantos años de dedicación a promover la bioenergía ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que te ha proporcionado este sector? ¿Qué te produciría una alegría similar en los próximos años?

Es difícil elegir una pues estos años han sido muy intensos y con grandes avances, pero la feria profesional, Expobiomasa, le ha dado al sector un gran impulso y su éxito me ha supuesto una gran satisfacción. La gran aceptación de la marca de calidad ENplus® o la respuesta de los consumidores a nuestro roadshowBiomasa en tu Casa”, también han supuestos grandes dosis de orgullo.

  1. ¿Cuáles crees que serán los retos que van a impulsar al sector en los próximos 10 años?

El desarrollo de la calefacción y refrigeración distribuida (District Heating and Cooling) es, sin duda alguna, el gran reto al que nos enfrentamos. Su expansión será lo que nos permitirá llegar a muchos más hogares y centros de trabajo.

Otro reto es llegar a las industrias grandes consumidoras de energía térmica, pues ahí la biomasa puede ser muy competitiva y aportar soluciones eficientes y de valor añadido, tanto en imagen como en rebaja de costos energéticos a las industrias.

Una parte importantísima de los avances de la bioenergía hay que reconocérsela a los EMPRESARIOS, con mayúsculas, por su perseverancia y su enorme profesionalidad.

Gracias a ellos, la bioenergía se está posicionando de forma muy competitiva para colaborar en la descarbonizacion de nuestra economía y arrinconar a los combustibles fósiles.

Puedes seguir a Javier Díaz González en Twitter: @JavierD71052

 

Entrevista a Javier Díaz publicada en BIE 42 · Invierno 2018-19

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