La compañía Hargassner Ibérica, filial del fabricante austriaco de equipos de biomasa Hargassner, cumple 10 años en el mercado peninsular. Sus representantes en España, Steven Trogisch y Ángel Martínez, gerente y director comercial respectivamente, repasan su trayectoria en este periodo y nos ofrecen su visión sobre el futuro del sector en España.

¿Qué expectativas tenía la compañía austriaca sobre el mercado ibérico cuando comenzó su actividad?

Steven Trogisch: Al inicio las expectativas no eran realmente altas, ya que desde el punto de vista austriaco España era un país de sol y playa. Después de varias reuniones, y gracias al entusiasmo de los socios fundadores en España, convencimos a la gerencia de que también aquí puede hacer mucho frío y que, en aquel entonces, muchos edificios estaban muy mal aislados y tenían un consumo energético elevado.

¿Cuántas unidades han instalado desde entonces? ¿Cuántos instaladores y puntos de venta suministran equipos Hargassner en España?

S: Hemos suministrado desde entonces unas 800 unidades, algo por lo que estamos muy orgullosos.

Ángel Martínez: Disponemos de instaladores colaboradores en prácticamente todo el territorio nacional, así como una red de servicios técnicos importante para dar servicio postventa a todos los equipos.

Las ventas han sufrido altibajos como todo el sector debido a la variabilidad de los precios de los combustibles fósiles, pero estamos convencidos de que estamos entrando en una fase con elevado potencial para nuestro sector.

Hargassner fabrica calderas de astillas y pellets con potencias entre 9 y 200 kW y calderas de gasificación de leña, con un rango de potencia entre 20 y 60 kW. Su clientela es muy variada, explica Steven Trogisch: viviendas unifamiliares, casas rurales, granjas, hoteles, administración pública, comunidades de vecinos y grandes industrias

¿Hay campo para el crecimiento en el rango de calderas que fabrica Hargassner?

S: Desde que iniciamos nuestra andadura con Hargassner, el rango de calderas ha aumentado de forma considerable. En Austria, la empresa apostó seriamente por la inovación y el desarrollo, algo que ha dado frutos muy interesantes.

El mercado evoluciona constantemente debido, entre otras cosas, a cambios en los precios del crudo, la legislación y normativas energéticas, subvenciones, etc… por lo que es importante como fabricante poder adaptarse y sobre todo prever los cambios que se avecinan. Por ello, sí, creo que veremos mucho crecimiento en el rango de calderas de Hargassner.

A: Si, por supuesto. Hay varios sectores en los que trabajamos y cada uno requiere un estudio y planificación diferentes. En general, creo que los próximos años el sector de la biomasa volverá a tener un repunte importante.

¿Qué temas se encuentran en el banco de la I+D de Hargassner en la actualidad?

S: Se trabaja intensamente en el tema de la cogeneración. Ya está controlado su correcto funcionamiento; ahora el objetivo es aumentar los intervalos de mantenimiento, que en la cogeneración juegan un papel muy importante para la rentabilidad.

También estamos trabajando en condensación: en Austria y Alemania ya hemos lanzado nuevos modelos con esta tecnología.

A: Cabe destacar las nuevas calderas ECO-HK 250 a 330 kW, que se lanzaron a finales del año pasado y que nos han permitido dar un imporante salto en cuanto a rango de trabajo.

Por otro lado, se está trabajando mucho en las nuevas tecnologías, como la telegestión, donde cada día hay nuevas funciones para integración mediante tecnologías Mod Bus, KNX, así como colaboraciones con otros dispositivos: Kamstrup, Loxone, etc.

En su opinión, ¿qué medidas tomadas durante los últimos 10 años han ayudado más a la implantación de calderas de biomasa en España?

S: El precio del petroleo, por un lado, y la política energética y las subvenciones, por el otro, han influido en la implantación de calderas.

Es muy importante que las administraciones públicas apoyen de manera clara las energías renovables: no cuesta dinero a las arcas públicas, pero ayuda mucho al sector.

Un buen ejemplo es Cataluña, donde las administraciones regionales apostaron hace unos 7 años por el uso de astilla como combustible y, actualmente, es la región donde más calderas de astilla hemos suministrado. Se ha creado una red muy amplia y profesional para el suministro de la astilla, a la vez que cuidan de los bosques y reducen el riesgo de incendios.

A: Yo diría que esas medidas aún están por llegar. Siempre es buena noticia que se hable de fomentar las instalaciones de biomasa y de planes de aprovechamiento de los recursos, principalemente forestales, pero a veces las acciones de fomento de la biomasa no han sido coordinadas entre distintas administraciones y eso ha dificultado su implementación.

La cogeneración a pequeña escala se va implantando en algunos países gracias al apoyo público, ¿cree que esto ocurrirá también en España?

S: Actualmente, en España no hay un claro apoyo, ni legal ni económico, que favorezca este tipo de instalaciones, pero la generación eléctrica a escala local es cada vez más importante; una clara tendencia en otros países europeos.

La cogeneración con biomasa es además muy interesante por el alto aprovechamiento energético y sólo es rentable si se aprovecha también la energía térmica producida.

A título personal, opino que se acabará apoyando de manera más decidida por las grandes ventajas que aporta.

A: Es difícil frenar algo así con el impulso que se está dando desde Europa a la sostenibilidad y la independencia energética. En España no está siendo fácil, pero creo que acabará despertando el sector. Hay que estar preparados y en Hargassner ya estamos trabajando en ello.

Las limitaciones de emisiones cada vez son más estrictas, ¿cree que esto puede afectar a la instalación de calderas de biomasa?

A: Sinceramente creemos que todo lo que sea ser estrictos es bueno para fabricantes como Hargassner, que siempre están a la vanguardia de la técnica.

En muchas ocasiones nos hemos visto compitiendo con equipos muy alejados en rendimiento y emisiones de lo que se puede conseguir con equipos de primer nivel. Por otro lado, todas nuestras calderas cumplen con los requisitos de emisiones más restricitivos en Europa sin necesidad de filtros ni ciclones, así que en principio estamos bastante tranquilos al respecto.

S: Es algo cada vez más relevante. Las limitaciones de emisiones van a afectar el sector, de esto no cabe duda, y también a los combustibles: algunos pueden generar más emisiones y por ello creo que con el tiempo acabarán por imponerse los pellets y la astilla.

También habrá una evolución tecnológica: algunos fabricantes de gama baja tendrán que incorporar caros filtros para cumplir las normativas.

En Hargassner ya estamos praparados para estas normativas. Por ejemplo, Alemania implementó hace dos años una nueva normativa con valores muy restrictivos, no solo en papel, sino en la práctica, ya que cada 2 años se realiza una comprobación de la caldera y si no cumple, se precinta. Ninguna de las muchas calderas Hargassner en Alemania ha fallado.

¿Cómo recibió el instalador ibérico la llegada de las calderas de biomasa?

A: Es cierto que tocó hacer mucha formación. Los instaladores estaban acostumbrados a las instalaciones de gasoil y gas, donde las inercias no son importantes y los silos o depósitos son faciles de colocar.

Nos tocó pelear mucho también con la costumbre de sobredimensionar las instalaciones, puesto que la tendencia era instalar las calderas con una potencia muy superior a la requerida por la instalación, lo que en biomasa supone un error importante, tanto técnico como económico.

S: En nuestros inicios realizamos muchísmos cursos de formación al sector, algo que fue muy bien recibido.

¿Es la tecnología de la biomasa promovida entre los usuarios por los instaladores o es el consumidor el que la busca?

S: Opino que es más bien el usuario el que promueve la biomasa: es quien busca un ahorro y se interesa por ello. No obstante, algunos instaladores especializados en biomasa la ofrecen y suelen tener bastante éxito convenciéndolos.

¿Conoce el sello de certificación de instaladores que promueve AVEBIOM? ¿qué le parece?

S: Sí, la verdad es que me parece muy bien. Es muy importante que el usuario tenga la seguridad de que el instalador que le va a hacer una instalación sabe de lo que habla y le de garantías de que se va a realizar correctamente.

¿Cómo ha evolucionado la relación de los fabricantes de calderas con el sector productor de pellets y otros biocombustibles?

A: Creo que debemos ir de la mano. Es imposible desarrollar el sector de la instalación de calderas sin combustible y viceversa. Tal vez al principio cada uno hizo la guerra por su cuenta debido al rápido desarrollo del sector y eso ha hecho que algunas empresas no hayan conseguido ser viables.

Ahora, por ejemplo, hacemos mucho hincapié en contar con los suministradores locales de astilla o pellet a la hora de recomendar un tamaño de silo y no tener luego problemas con el suministro.

S: Creo que la relación con los fabricantes de pellet siempre ha sido buena. En los inicios hubo problemas con la calidad (mala materia prima, impurezas, pellets demasiado largos, mucho polvo, etc), pero siempre hemos estado en contacto con los fabricantes para transmitirles nuestra experiencia.

¿Qué opina de las certificaciones de calidad del pellet?

A: En cuanto a las certificaciones, es fundamental que cualquier combustible tenga su normativa y su certificación. Recuerdo que cuando empezamos no existía certificación para el hueso de aceituna y aún así nos pedían garantía a varios años. Cosas como esta ponen a los fabricantes en una tesitura complicada; algunos sacaron provecho, pero que a la larga no favorecen al sector. Los certificados son fundamentales.

S: Hoy en día, las nuevas certificaciones garantizan una calidad con requisitos mínimos. De todas maneras, como para cualquier norma, es importante que haya un control objetivo y continuo.

¿Cómo cree que va a evolucionar el sector en los próximos 10 años?

S: opino que positivamente debido a la tendencia al alza del precio del petroleo y a una mayor concienciación del usuario para usar combustibles renovables.

También las administraciones han de contribuir a generar un ambiente amigable hacia la biomasa, implementando guías y normativas realistas, instalando calderas de biomasa en edificios públicos, etc…

También creo que cada vez va a ser más dificil para fabricantes de calderas sencillas mantenerse si no cumplen las normativas de emisiones y de seguridad. Resumiendo, veo el futuro de manera optimista.

A: En estos 10 años hemos visto un periodo de euforia y uno de frenada. Ahora creo que estamos bastante estabilizados y en parrilla de salida para un nuevo periodo de crecimiento, con muchas lecciones aprendidas y que será mucho más provechoso para todos.

 

Publicado en BIE 39 · Primavera 2018

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