Las primeras redes de calefacción instalaban tuberías preaisladas de acero envuelto en espuma rígida de poliuretano cubierta por polietileno de alta densidad. Con el desarrollo de las tecnologías termoplásticas años más tarde, se incorporó al mercado la opción de las tuberías de polímeros, más flexibles y menos sensibles a la corrosión.

Ambas opciones, metal y termoplástico, tienen ventajas e inconvenientes y siguen siendo utilizadas dependiendo de las características de la obra: tamaño y complejidad de la red, y temperaturas y presiones que tienen que soportar.

Tuberías de termoplátiscos

Polímeros termoplásticos como el polietileno reticulado y el polipropileno Random trabajan bien transportando fluidos a 80ºC, y aunque pueden soportar temperaturas de trabajo de hasta 95 ºC se debe asumir una mengua en su vida útil, normalmente estimada en 25-30 años, aunque existen ejemplos de redes con más de 50 años. Son materiales con baja conductividad lo que reduce las pérdidas de calor en comparación con el acero.

El polietileno es un polímero de estructura celular cerrada y uno de los plásticos más comunes. Sometido al proceso de reticulación adquiere mayor estabilidad manteniendo parte de la flexibilidad. El grado de reticulación define la calidad final, siendo PEXa (reticulación superior al 70%) el de mayor resistencia.

La espuma de polietileno es un gran aislante térmico, flexible, con baja conductividad térmica, alta resistencia a la humedad (absorción de agua inferior al 1 %) y con propiedades de barrera al vapor.

La espuma de poliuretano (PU) es un material plástico formado por un entramado de celdillas con estructura celular abierta que contienen gas y que constituye uno de los mejores aislamientos térmicos para tuberías.

El polipropileno Random (PP-R) es otro polímero termoplástico utilizado para fabricar tuberías portadoras, resistente al paso de agua con temperaturas y presiones elevadas.

Tuberías metálicas

En contraste, las tuberías de acero preaisladas pueden trabajar con temperaturas superiores a 100 ºC de forma continua. Además, su gama de diámetros es más amplia; mientras que en acero se pueden fabricar tubos de más de 1 m de diámetro, el diámetro máximo de las tuberías de polímero se queda en 300 mm.

Una de las ventajas de los polímeros es su mayor capacidad para adaptarse al terreno y sus obstáculos y también el menor número de uniones que precisa su instalación, pues se pueden realizar tiradas de hasta 200 m, lo que simplifica y reduce los tiempos de obra de forma importante. Aunque para diámetros superiores a 100 mm, la manejabilidad del rollo se hace más complicada.

Las tuberías metálicas pueden sufrir corrosiones por lo que es necesario colocar un sistema de detección de fugas y humedades que no requieren las tuberías de plástico. Aún así, en las derivaciones de la red, las uniones en cualquiera de los casos han de realizarse con elementos que garanticen la estanqueidad.

Ana Sancho/BIE

Publicado en BIE 36 – Verano 2017

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.