Según el “Censo de Redes de Calor y Frío” elaborado por  la Asociación de Redes de Calor y Frío (ADHAC) y presentado por IDAE a finales de 2016, el número de redes de calor en nuestro país alcanza la cifra de 306 redes censadas, con una potencia instalada de 1.219 MW, utilizando el 74% fuentes renovables, y estando algo más del 60% de su potencia instalada localizada en Madrid y Cataluña.

En Europa existen unas 5.000 grandes redes de climatización. En ciudades como Copenhague, Helsinki, Varsovia o Riga, estas redes satisfacen el 90% de la demanda de calor.

Utilidad de las redes de climatización

Las redes de calor y frío, también conocidas como redes de climatización o redes de distrito, permiten el suministro de calefacción, agua caliente sanitaria y aire acondicionado tanto en edificios públicos como en privados: edificios de viviendas, colegios, hospitales, edificios de oficinas, plantas industriales, centros comerciales y edificios municipales o deportivos.

Las redes de climatización urbanas permiten ofrecer servicios térmicos tanto a un barrio como a una ciudad entera de forma simple y segura para el usuario, proporcionando mayor confort debido a la eliminación del ruido y la reducción del impacto visual; todo ello de forma económicamente viable y sostenible.

A menudo, las autoridades públicas propietarias de las redes delegan en empresas de servicios energéticos (ESE) la gestión, el mantenimiento y el servicio de estas redes urbanas.

Además, las redes de calor y frío permiten simplificar y asegurar los servicios de climatización y agua caliente sanitaria en el hogar. Una vez conectado a la red, el edificio no necesita almacenar fuentes de energía ni tampoco materiales inflamables.

Al estar conectado ya no necesita tantos equipos de producción de energía térmica, por lo que se reduce el volumen y espacio del local técnico, así como la demanda energética; lo que se traduce en una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo una gestión energética sostenible y a la conservación del medio ambiente. Por último, el usuario disfruta de un suministro de calor y frío estable, seguro y fiable durante todo el año.

A las ventajas para el usuario se unen los beneficios para el conjunto urbano. Las redes de climatización proveen frío y calor a miles de usuarios desde una sola central, con los ahorros en mantenimiento y el aumento del rendimiento y de la eficiencia que eso supone.

La versatilidad del mix energético de estas instalaciones facilita cambios circunstanciales en función de la coyuntura sin modificar las instalaciones del usuario final y flexibiliza las combinaciones de energía primaria aplicables: combinación ”temporal”, en función del clima y de la relación producción/demanda.

También permiten la incorporación de fuentes de energías renovables y locales como la biomasa, la valorización de la energía de residuos y la geotermia.

Por último, cabe destacar la perfecta integración de estas instalaciones en el paisaje urbano frente a otros sistemas de climatización individual, la cual contribuye al desarrollo de un modelo urbano más acogedor para ciudadanos y visitantes.


 

Las primeras redes de distrito se remontan a la Antigua Roma, donde se utilizaban en termas e invernaderos.

Sin embargo, la construcción de redes de climatización como hoy las conocemos comienza a finales del s.XIX en EE.UU, con la puesta en marcha del Lockport District Heating en el estado de Nueva York en 1877.

Esta obra fue iniciativa del ingeniero hidráulico Birdsill Holly, que llegó a registrar hasta 150 patentes como la bomba de aguas o un sistema municipal antiincendios.


Estado del sector en España

El conjunto de ellas suma 550km de longitud y abastece a 4.030 edificios, generando un ahorro de 180.000 t de CO2 al año y de un 82% de energías fósiles.

Si se tiene en cuenta la tipología de las redes, cabe destacar que 277 son de calor, 3 de frío y 26 de calor y frío. En cuanto a la potencia, las de calor suponen el 73% y las de frío el 27%.

En cuanto al sector de actividad, señalar que en el terciario se concentra el 69% de las redes censadas y el 48% de la potencia instalada, seguido del sector residencial con un 23% de instalaciones y un 31% de potencia instalada y, por último, el sector industrial que acapara el 8% de las instalaciones y el 21% de la potencia instalada.

El número de redes de calor censadas en España ha aumentado más del 20% interanual en los dos últimos años.

España cuenta con un gran potencial para la implementación de esta tecnología puesto que, desgraciadamente, carece de tradición en nuestro sector constructivo.

No obstante las ventajas para usuarios, gestores de la instalación y entidades locales hacen que esta tecnología esté creciendo muy considerablemente en nuestro país, en concreto, el número de redes censadas ha registrado incrementos por encima del 20% interanual en los dos últimos años, según datos del “Censo de Redes de Calor y Frío”.

Sin embargo, esta tecnología tiene mucho recorrido si comparamos su nivel de implantación en España con el de otros países de la UE líderes en eficiencia energética.

Estado del sector en Europa

El 63% de los hogares daneses satisfacen sus necesidades de frío, calor y agua sanitaria mediante redes de distrito, de las cuales tres de cada cuatro se suministran a través de centrales de cogeneración, es decir, que también suministran electricidad; ahorrando un 30% de combustible en comparación con otras plantas de producción.

Los grandes avances de Dinamarca en eficiencia energética gracias a la proliferación de redes de DH&C, redes de distrito de frío y calor por sus siglas en inglés, han hecho del país líder mundial en eficiencia energética, lo que explica que la Unión Europea las considere pilar fundamental de su estrategia en esta materia, como se refleja el paquete “Energía limpia para todos los europeos”.

El pasado 30 de noviembre la Comisión Europea anunció el lanzamiento de un paquete de medidas para actualizar las Directivas de Eficiencia Energética vigentes desde 2010. Las mejoras significativas que supone la combinación de redes de climatización con fuentes de energía renovables, unido al hecho de que el 50% de la demanda total de energía en Europa se destina a climatización, hacen que este paquete de medidas apunte al desarrollo de redes de climatización como pieza clave para avanzar hacia un sistema energético más eficiente.

Según la Comisión Europea, tres de cada cuatro hogares europeos emplean sistemas de climatización dependientes de energías fósiles, lo que supone el 68% de las importaciones de gas de la Unión Europea.

Dada esta situación, la actualización de las Directivas define objetivos y medidas para promover el uso de redes de climatización basadas en energía renovables.

Entre los éstos destacan los siguientes:

  • Se fija como objetivo hasta 2030 un incremento anual del 1% en la ratio de instalaciones de climatización basadas en energías renovables, poniendo a disposición de los Estados Miembros distintas alternativas para lograrlo.
  • Se conceden derechos de acceso a las redes de climatización locales a los productores de energías renovables bajo ciertas condiciones.

Estado del sector en el mundo

China lleva años aplicando sanciones a la polución en el marco de su política energética. Esto, unido a las mejoras en eficiencia y en emisiones derivadas de la sustitución de calderas por redes de distrito, hace que ciudades como Anshan inviertan millones en redes de distrito combinadas con centrales de cogeneración.

En este caso el binomio “district heating”-cogeneración evitará, según el Departamento de Medio Ambiente de Naciones Unidas, el consumo de más de 1,2 millones de toneladas de carbón año.

Además, teniendo en cuenta las sanciones a la polución, el gobierno local espera recuperar la inversión en tres años, lo que demuestra el gran potencial de las redes en materia de eficiencia energética.

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redes de calor biomasa tuberias instalacion p_mini

Perspectivas para los próximos años

El Acuerdo de Paris ha supuesto un punto de inflexión en la política de lucha contra el cambio climático de las grandes economías. Los compromisos vinculantes de este acuerdo tienen un efecto directo en las políticas energéticas de la Administración a nivel nacional y local.

La Comisión Europea publicó el pasado mes de enero una nota sobre el papel predominante que han de jugar las redes de calor y frío, en combinación con la correcta planificación de las plantas de cogeneración, para lograr la transición hacia una bioeconomía basada en cero emisiones y cero residuos.

El paquete de invierno “Energía limpia para todos los europeos”, descrito anteriormente, establece las bases para el desarrollo normativo de las redes de climatización en la Unión Europea hasta 2030, que serán de aplicación en España en los próximos años.

En conclusión, los beneficios técnicos, económicos, sociales y medioambientales de esta tecnología hacen que sus perspectivas de futuro sean muy positivas y cada vez más organizaciones públicas y privadas se decanten por el uso de esta tecnología para abastecerse de frío, calor y agua sanitaria.

 

Francisco Javier Sigüenza, Secretario General de ADHAC

www.adhac.es

Consultar “Censo de Redes de Calor y Frío” de ADHAC

Sobre ADHAC
La Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío, ”ADHAC”, que reúne a las empresas líderes en el sector de redes de distribución de calor y frío para su utilización en medios urbanos como sistema de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.

Publicado en BIE 36 · Verano 2017

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