El uso térmico de la biomasa tecnificada en España ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, tanto en número de instalaciones, entre estufas y calderas, como en potencia instalada. En 2016 se instalaron cerca de 39.000 nuevas estufas, récord registrado por el Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB)  desde que comenzó su actividad en 2008.

oncb observatorio calderas biomasa logop_miniEn menos de una década el número de estufas y calderas se ha multiplicado por 20 pasando de menos de 10.000 instalaciones en 2008 a cerca de 200.000 a finales de 2016, según los datos recogidos por el ONCB.

El aumento de instalaciones en estos 9 años ha sido continuo pero se ha disparado en el último quinquenio: desde 2012 el número de instalaciones se ha triplicado, a pesar de los vaivenes de los precios de los combustibles fósiles y de la situación sociopolítica y económica española.

El importante ahorro económico que supone para familias, empresas y administraciones es la principal razón del cambio a biomasa; éste puede cifrarse a menudo en cientos e incluso miles de euros al año.

Récord de estufas en 2016

En 2016 se batió el récord de instalación de estufas de biomasa en España aunque la potencia total instalada fue menor que el año anterior.
Según datos del ONCB, mientras que el número de equipos instalados en 2016 fue de 38.851, un 22% más que en 2015, la potencia instalada fue un 23% inferior al dato de 2015, aunque superó los 1.000 MW.

Varias marcas de estufas superaron las 1.000 unidades vendidas y unas pocas comercializaron más de 5.000 equipos en 2016, todo un éxito. La tendencia de comercialización de estufas de biomasa ha basculado hacia el canal “grandes almacenes de bricolaje”, donde siguen aumentando las ventas sobre todo de equipos de poca potencia pero muy tecnificados. La potencia media de las estufas comercializadas en 2016 fue de 11,3 kW.

Vemos que, como ocurre en Europa, donde el 16% de los sistemas domésticos de calefacción ya usa biomasa y la tendencia creciente continúa, en España el sector de la biomasa sigue colonizando la calefacción doméstica en España aunque a un ritmo más lento que el previsto.

Se espera aumento de calderas de biomasa

En contraste con las estufas, en 2016 la instalación de calderas de menos de 50 kW se redujo en un 16% con respecto a 2015. Según la información recogida por el ONCB, las ventas de equipos de gama alta y de importación fueron menores y la potencia media instalada por unidad fue de 34,4 kW.

También el número de calderas de biomasa industriales y colectivas de más de 50 kW se redujo un 15% en el año 2016. Además es el grupo de instalaciones de biomasa donde más se ha reducido la potencia instalada.

La Asociación Europea de la Biomasa prevé para 2017 en España un aumento del 17% en la instalación de estufas y calderas de biomasa con respecto a 2016, es decir, más de 45.000 equipos nuevos y más de 1.100 MW de potencia.

Detrás de esta caída en instalaciones y potencia podemos destacar varias causas: meses de inestabilidad política, bajos precios del gasóleo de calefacción a principio del año y un invierno relativamente suave con menores requerimientos térmicos.

Finalizado el verano se percibe un cambio de tendencia debido, sobre todo, al repunte del precio del gasóleo de calefacción durante el pasado invierno, un 50% más caro que el año anterior.

El valor concreto de la bioenergía

Si bien es necesario seguir informando más y mejor a la sociedad, es reseñable que desde el ámbito político se está apoyando el desarrollo del uso energético de la biomasa pues es un hecho bien contrastado que fomenta la economía interna y local, revitaliza las zonas rurales y permite una mejor gestión de los bosques, además de generar empleo estable y local. Además, reduce la dependencia de los combustibles fósiles importados, proporciona liderazgo tecnológico, reduce el coste para los consumidores finales y ofrece una alternativa eficiente y más económica que cualquier otro combustible.

La bioenergía supone ya el 0,34% del PIB de España, 3.700 millones de euros. El uso energético de la biomasa evita que los españoles importemos más de 10 millones de barriles de petróleo al año con la consiguiente reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, cifrada en 3,68 millones de toneladas de CO2 – equivalente a la contaminación que producen 2,45 millones de vehículos en todo un año-.

Juan Jesús Ramos, Responsable del ONCB/AVEBIOM
Jorge Herrero/Responsable de OBSERVATORIOBIOMASA.ES

Publicado en BIE 37 – Otoño 2017

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