La primera red centralizada de aceite térmico calentado con biomasa de España se encuentra en la localidad barcelonesa de Berga y pronto comenzará a suministrar energía de alta temperatura a varias industrias locales.

Energía renovable “km 0”

El proyecto consiste en la instalación de dos calderas de biomasa de 2,3 MW cada una que calientan un aceite sintético capaz de alcanzar 300 ºC para suministrar energía a industrias del polígono industrial La Valldan a través de dos redes, una de alta temperatura con aceite térmico y otra de agua caliente.

Toda la astilla que utiliza como biocombustible la instalación proviene de una mancomunidad formada por 7 pueblos de la comarca del Berguedà como forma de valorizar sus recursos forestales y crear empleos locales y además se encargará de gestionar directamente el suministro de energía de la red a sus clientes.

Por otra parte, la UTE adjudicataria de la obra -constituida por Montajes Rus y Bover Instal·lacions– y la dirección facultativa –Ingeniería DosBes– son empresas locales. De esta manera se cierra un círculo virtuoso local de recursos y demanda; un verdadero proyecto de energía renovable “km 0”, como señala Miguel Ángel Sobrino, ingeniero técnico forestal de la Generalitat y técnico designado para apoyar a la mancomunidad en la gestión de sus recursos forestales.

Dos líneas de energía

En su primera fase, el proyecto dotará de energía a 4 empresas del polígono a través de las dos redes previstas: una de 700 m de longitud con aceite térmico a 300 ºC y 18 bar; y otra de 1400 m para suministrar agua caliente a 90 ºC. Para generar la energía se han instalado 2 calderas Eratic de aceite térmico provistas por el Grupo Innergy.

Equipos sencillos con monitorización sofisticada

Las calderas de aceite elegidas tienen cámara de combustión cilíndrico-vertical de material refractario –tipo Subterm-, preparada para trabajar con astilla de madera hasta G100. La parrilla es fija, lo que abarata el coste final de la instalación, pero exige utilizar una astilla de buena calidad, de origen forestal y cribada.

La diferencia con otras calderas similares, explica David Moldes, gerente de Grupo Innergy, radica en el sofisticado sistema de control PLC desarrollado por su empresa –una de las líderes en automatización en España- y que permite optimizar al máximo el rendimiento de unos equipos en principio sencillos como los que se emplean.

Las calderas incluyen encendido automático; sistema de recuperación de pavesas listo para conectar cuando se considere oportuno; control continuo del nivel de oxígeno en la combustión; regulación mediante variadores de frecuencia de los ventiladores, impulsor y extractor, y sinfín de alimentación. Todo monitorizado en remoto.

Red de alta energía

Un grupo de bombeo mueve el aceite térmico de las calderas a los colectores, desde donde puede continuar directamente, por la red de aceite, a los puntos de consumo de alta energía donde cederá la energía al aceite de la industria conectada a través de un intercambiador aceite-aceite Vahterus.

El aceite también calienta la red de agua a través de un compacto intercambiador de calor aceite-agua Vahterus situado en la nave. En este caso, un grupo de bombeo de rotor seco marca Calpeda, modelo NR50-125/A, conduce el agua a 90ºC hasta un depósito de inercia de construcción vertical Valinox de 10.000 litros, desde donde se distribuye mediante dos anillos a los intercambiadores agua-agua de las industrias consumidoras.

En caso de que alguna industria requiriese agua sobrecalentada, sería necesario instalar un intercambiador de calor aceite-agua en el punto de consumo.

Para construir las redes se han utilizado sistemas diferentes: la línea de aceite utiliza tubería con soldadura radiografiada, mientras que en la de agua se ha empleado tubería ranurada con acoplamientos, accesorios y válvulas de la casa Victaulic, que permite un rápido montaje y una buena absorción de las dilataciones gracias a su sistema de acoplamientos y juntas, capaces de soportar hasta 120ºC de temperatura.

El depósito de expansión del aceite, fabricado por el Grupo Innergy, está situado en el interior de la nave; está presurizado con nitrógeno para salvar la diferencia de cota con el punto más elevado de la instalación. El consumidor situado por encima del nivel de la nave que alberga la sala de calderas, se encuentra a una distancia de 700 m y a una diferencia de cota de 55 m, lo que obliga a trabajar con una presión de salida del grupo de bombeo de 18 bar. El volumen total de aceite contenido en calderas y red alcanza los 30.000 litros.

Albert Bover, técnico de Bover Instal·lacions, y Alfonso Bermúdez, técnico de la empresa Montajes Rus, coinciden en que la parte más delicada del proyecto es la distribución del aceite a esta presión tan elevada. Por eso, han determinado utilizar una tubería de espesor 6,55 mm, superior al dispuesto en la normativa de aplicación.

La línea de aceite se extiende en todo su recorrido dentro de una galería transitable de más de 1.80 m de altura que permitirá el acceso a cualquier punto de la red para su control y mantenimiento.

Además del sistema de control de las calderas, toda la instalación incluido el silo cuenta con una monitorización integral; “es uno de los puntos fuertes del proyecto”, señala Albert. También colocarán contadores de energía en cada punto de consumo para facilitar a la Mancomunitat la facturación.

Para garantizar el suministro en todo momento, todos los elementos de generación, bombeo y acumulación están duplicados, explica Alfonso.

Las industrias que se conectan a alguna de las dos redes deben encargarse de extender la línea de conexión desde sus instalaciones al punto de enganche, donde la UTE colocará el intercambiador de calor y el sistema de contaje de energía.

Un edificio también singular

Un proyecto único como este también requería un edificio singular: la nave que contiene los equipos de generación ha sido construida en hormigón y madera con estructura de madera laminada. Miguel Ángel comenta que de esta forma se ha querido resaltar el aspecto forestal del proyecto.

Junto a la nave se está empezando a construir un silo de obra de 131 m3, semienterrado, para contener la astilla.

Astilla garantizada

El consumo esperado en la central es de 3500 t/año. La astilla empleada tendrá un tamaño G100 a un 30% de humedad y será suministrada en su totalidad por la Mancomunitat como resultado de la gestión que realizan de sus montes y que se encarga de transformarla con una astilladora alquilada.

Miguel Ángel nos explica de forma resumida que la madera de estos pueblos no se subasta al mejor postor como habitualmente, sino que se clasifica previamente en el monte, decidiéndose el destino industrial de cada tipo de madera antes de proceder a su aprovechamiento. De esta manera pretenden optimizar el rendimiento económico del recurso forestal de la Mancomunitat.

Aprovechar el recurso forestal público

La Mancomunitat se encarga directamente de proveer la astilla y de gestionar el suministro de energía a las industrias actuando como una verdadera empresa de servicios energéticos.

La operación de la instalación durante los primeros 4 años está cubierta por la garantía del contrato de obra. Al cabo de este tiempo, lo más probable es que la gestión se llevé a cabo mediante un nuevo contrato con una empresa especialista.

El presupuesto total del contrato de obra, sin incluir la obra civil, ha sido de 1.315.000 €. La nueva actividad genera 4 empleos directos en el mantenimiento y 6 puestos de trabajo nuevos en el bosque. La Diputación de Barcelona ha aportado 1,5 millones de euros al proyecto a través de una subvención. La Generalitat de Catalunya ha realizado actuaciones de colaboración en diferentes procesos de la obra.

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Proceso de competencia innovador

El proceso de adjudicación de la obra en la colocación de calderas en los ayuntamientos se ha realizado mediante un instrumento de contratación denominado “Diálogo Competitivo”, pensado para contratos públicos complejos. De forma resumida, el contrato –en sus partes jurídica, financiera y técnica- se va configurando durante el diálogo con los licitadores a partir de la propuesta inicial de la Mancomunitat para elegir la mejor de las soluciones posibles.

El proyecto está promovido por la “Mancomunitat de Municipis Berguedans per a la Biomassa” integrada por 7 pueblos de la comarca del Berguedà–Gosol, Gisclareny, Saldes, Bagà, Cercs, Berga y La Pobla de Lillet-. Entre todos suman una población de 20.000 habitantes, la mayor parte de ellos en Berga.

 

Además del proyecto industrial en el Polígono de Valldan, la mancomunidad está ultimando la instalación de 13 redes de calor municipales con biomasa en las localidades que la forman, con una potencia total de 4,3 MW

Ambos proyectos se complementan, explica Miguel Ángel, pues garantizan una demanda de biomasa continua durante todo el año y permite una mejor planificación de los recursos y trabajos.

La posibilidad forestal o cantidad de madera disponible cada año para aprovechamientos en los montes de la Mancomunitat es de 13-15.000 toneladas. De ellas, 5.000 toneladas se destinarán a astilla, 3.500 toneladas para el District Heating del polígono industrial y el resto para alimentar las calderas instaladas en los pueblos.

 

Ana Sancho/Bioenergy International 32

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