Las políticas de sostenibilidad que recientemente ha propuesto la Comisión Europea, y que afectan a la bioenergía, deben constituir una oportunidad para que el sector demuestre lo que viene defendiendo desde hace tiempo: que el uso de la biomasa en España es sostenible y que no hay atisbo alguno de que vaya a dejar de serlo en los próximo años.

En los debates sobre producción de energía con biomasa es habitual que surja alguna voz que, hablando de “oídas” sobre tal o cual instalación, afirme cosas como que “no tendrá suficiente biomasa” o que “provocará problemas de emisiones de uno u otro tipo”. Se trata normalmente de afirmaciones carentes de rigor técnico y que en muchas ocasiones provocan suspicacias y recelos entre la población.

Para combatir miedos y desconfianza hacia los proyectos es necesario ser muy transparentes en su tramitación y poner al alcance de los ciudadanos toda la información necesaria.

En este número de Bioenergy International realizamos una comparativa entre equipos de trituración y astillado de la biomasa. Maquinaria imponente que, a ojos del no profesional, puede suscitar pensamientos del tipo “con máquinas como esta, se comerán los montes en muy poco tiempo”.

Nada más lejos de la realidad: las existencias de madera en nuestros montes se incrementan año tras año, lo mismo que la superficie forestal, que aumenta a un ritmo de 100.000 hectáreas al año. En España se aprovechan cada año alrededor de 16 millones de metros cúbicos de madera de los 50 millones que aumentan en biomasa los montes. Si aprovechásemos 30 millones de metros cúbicos al año, aumentaríamos nuestra independencia de importaciones de madera y seguiríamos garantizando la sostenibilidad de las intervenciones forestales.

Por lo tanto, nadie debería poner en duda el futuro halagüeño de nuestros montes, salvo que no prestemos atención a los incendios, que constituyen el problema que realmente puede destruir las masas forestales en algunas comarcas de nuestro país.

Y debemos seguir avanzando en la gestión inteligente de la energía –tanto en las instalaciones de producción como en los puntos de consumo-, pues cuanto mejor lo hagamos, mayor será el rendimiento que obtendremos del aprovechamiento de nuestra biomasa y mayor la sostenibilidad atribuible a la bioenergía, tanto si es para suministrar calor como electricidad.

Creo que 2017 será el año de la consolidación del sector como como vector energético gracias al avance tecnológico de los equipos y al mayor y mejor conocimiento sobre la biomasa que va adquiriendo la población.

Cada día más ciudadanos eligen atender sus necesidades de calor con biomasa, tanto en sus hogares como en la industria; por lo tanto, soy optimista con la evolución de la energía térmica con biomasa.

Ahora bien, en relación a la generación eléctrica, me gustaría que el nuevo ministro, D. Álvaro Nadal, entendiera lo que implica el desarrollo de esta energía para España, principalmente creación de gran cantidad de empleos y economía en el mundo rural, y energía de respaldo y estabilidad para las otras fuentes renovables.

 

Feliz año 2017 para todos

Javier Díaz/Presidente de AVEBIOM y redactor jefe de Bioenergy International

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