La biomasa se consolida en Cataluña como la única energía renovable que no ha dejado de dar números positivos en los últimos años.

Aunque 2016 se caracterizó por precios mínimos históricos de los combustibles fósiles, el sector de la biomasa en Cataluña ha seguido creciendo, con dos cifras en producción de biocombustibles y con cierta desaceleración respecto 2015 en nueva potencia instalada, pero igualmente aumentando.

El mercado de los biocombustibles

El crecimiento global del sector ha sido del 16% respecto a 2015.

La exportación sigue en porcentajes en torno al 20%. Teniendo en cuenta que Cataluña importa más del 90% de la energía primaria que consume, esto indica que al consumo interno aún le queda mucho camino por recorrer.

Cabe destacar también el gran peso del mercado de la leña, que supone casi la mitad de la producción. Este tipo de combustible a menudo está asociado a combustiones incompletas y, por tanto, poco eficientes y fuente de emisiones de partículas. Esta circunstancia debería provocar una reflexión que nos llevara hacia un modelo con menos peso de este biocombustible o a una renovación de las instalaciones existentes.

El mercado térmico de la astilla ha tenido un sorprendente incremento, doblando su aportación respecto 2015. Si las previsiones de puesta en marcha de nuevos proyectos para 2017 se cumplen, es posible que también este año haya sorpresas muy positivas.

El mercado eléctrico es el único que ha sufrido un descenso importante. Es un mercado vinculado a marcos normativos pasados que mantendrá su peso acorde a los contratos de compra de energía decididos desde el gobierno central.

Otro mercado que ha crecido, pero de forma más moderada, es el del pellet, muy asociado al sector residencial y por tanto, a las condiciones climatólogicas. Teniendo en cuenta que los últimos dos inviernos han sido más bien cálidos, este crecimiento es muy significativo. De hecho, el potencial de fabricación en Cataluña podría aumentar de forma significativa durante 2017.

En cuanto a los precios, como era de esperar, la estabilidad sigue siendo el denominador común de cada año. El sector de la biomasa se regula de forma natural por la ley de la oferta y la demanda.

Comparando los precios de la biomasa con los de los de combustibles fósiles, queda claro que es competitiva en el mercado y que la sustitución progresiva de los equipos convencionales por un modelo soportado con energías renovables es una cuestión de tiempo.

Evolución de la producción de biocombustibles sólidos según usos en Cataluña durante 2016

 Usos  Toneladas* Var./2015
Térmico Leña 325.000 (49%) 14%
Astilla 97.000 (15%) 121%
Pellet 50.000 (7%) 26%
Eléctrico 73.000 (11%) -32%
Exportación 122.500 (18%) 22%
Total 667.500 (100%) 16%
*Datos provisionales
Fuente: Clúster Biomasa y Centro de la Propiedad Forestal de Catalunya

Precios de los biocombustibles sólidos en Cataluña por contenido energético y en función del destino:

 Destino €/MWh
Consumo industrial eléctrico 14 – 16
Consumo Industrial térmico 17 – 22
Consumo no industrial térmico 21 – 24
Fuente: Clúster Biomasa y Centro de la Propiedad Forestal de Catalunya

El sector

El crecimiento en la producción de biocombustibles viene acompañado de un crecimiento del mercado en su conjunto. Según el informe encargado a la consultora Cluster Development, en el marco del proyecto europeo del BIO4ECO coordinado por el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña y el Clúster Biomasa, el sector de la biomasa cuenta con más de 300 empresas, que crean 1.700 puestos de trabajo y facturan más de 200 M€. Este último dato corresponde a la parte proporcional que realmente es mercado asociado al sector de la biomasa con fines energéticos, puesto que no hay que olvidar que muchas empresas del sector tienen sus actividades diversificadas.

 

Si analizamos más en detalle el impacto que el sector tiene en el empleo en las diferentes partes de su cadena de valor, podemos observar las diferentes partes de la cadena de valorización (del 1 al 10), con el peso específico (en %) en términos de volumen de facturación y de empleo.

Claramente, la valorización de la biomasa es la que más aporta, con un evidente impacto en una economía local de carácter rural. El sector posee unas cualidades evidentes de potenciación del equilibrio territorial, alta ocupación e incluso de inclusión social ya que comienza a generarse mucho interés por entidades del tercer sector (ONG).

Retos a corto plazo

El sector de la biomasa está creciendo de una forma considerable pasando de un uso extensivo a un uso intensivo de los recursos, con todo lo que ello implica. Debemos ser capaces de afrontar los nuevos retos con garantías, solvencia y sostenibilidad:

  • Modelo de gestión forestal: Se debe encontrar el punto de equilibrio entre las tres diferentes visiones de gestión: prevención de incendios, preservación de la biodiversidad y aprovechamiento.
  • Estabilidad en la demanda: Actualmente el mercado catalán de los biocombustibles depende fundamentalmente del consumo de agua caliente sanitaria y calefacción, un consumo estacional y difícil de prever, lo que constituye una barrera para las empresas a la hora de generar empleos de calidad e invertir en activos. Generar una base de consumo durante todo el año es clave y sólo se conseguirá potenciando el uso de biomasa en la industria. La biomasa es competitiva en precio, por lo que lograrlo es un tema de voluntad, comunicación y formación.
  • Estrategia de comunicación: En Cataluña existe un gran desconocimiento sobre la gestión forestal y una cultura muy proteccionista, alejada de las necesidades de los bosques. Es necesaria una estrategia en la comunicación para hacer llegar los mensajes correctos a la sociedad sobre las implicaciones del uso de la biomasa.
  • Ley de contratación con las Administraciones Públicas: Aunque las Administraciones Públicas están apostando por el sector de una forma muy clara, es necesario dialogar y encontrar fórmulas equilibradas que promuevan buenas prácticas y modelos de negocio alineados con las necesidades del sector.
  • Renovación de instalaciones obsoletas: será necesario tomar medidas y adaptar las normativas para sustituir de forma progresiva los equipos poco eficientes, en muchos casos con combustiones abiertas fuente de emisiones de partículas, por instalaciones que cumplen con la normativa vigente y que tienen un impacto mínimo.

Clúster Biomassa Catalunya
  Con poco más de 16 meses de vida, el Clúster Biomassa Catalunya contaba al concluir 2016 con 42 asociados, 17 más que en su constitución, suscrita por 25 empresas. Una lectura muy positiva que indica que el sector ha entendido que contar con una entidad que lo agrupe y represente es clave para que se desarrolle de una forma ordenada, sostenible, profesionalizada y competitiva. El Clúster ha participado en más de una veintena de jornadas, casi una docena de grupos de trabajo con las diferentes Administraciones Públicas, 12 proyectos de ámbito estatal o europeo, además de una cincuentena de reuniones con las diferentes entidades locales y administraciones, un par de acciones formativas y tres de tipo normativo, 7 artículos en prensa y revistas especializadas y más de 1000 seguidores en las diferentes redes sociales.

 

Ferran Garrigosa/Gerente del Clúster Biomassa de Catalunya

www.clusterbiomassa.cat / @clusterbiomassa

Publicado en BIE 35 · Marzo 2017

 

Video del Centro Tecnológico Forestal de Catalunya

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