Este artículo en defensa de la bioenergía y de los ataques pseudocientíficos es una respuesta documentada a un estudio publicado recientemente por el Royal Institute of International Affairs (Chatham House) de Londres, que cuestiona la sostenibilidad de la biomasa forestal basándose en datos erróneos.

El estudio elaborado por esta institución, que se autodefine como “Instituto independiente de Política”, tiene por título “Woody Biomass for Power and Heat: Impacts on the Global Climate” y su autor es Duncan Brack. Su publicación ha tenido bastante repercusión en la “burbuja” europea de Bruselas y en algunos medios generalistas ingleses.

Sostenibilidad cuestionada apoyándose en datos erróneos

El autodenominado “documento de investigación” es en realidad una proclama contra la sostenibilidad del uso energético de la biomasa forestal que se basa, entre otras cosas, en unos valores sorprendentemente elevados de emisiones de metano (CH4) durante el almacenamiento de la biomasa.

El estudio toma como ciertos valores de emisiones de metano de un artículo elaborado por Mirjam Röder et al [1] (del Tyndall Center for Climate Change situado en la Universidad de Manchester). Este primer artículo toma los valores de emisión de un segundo artículo elaborado por Margareta Wihersaari [2] (del centro VTT de Finlandia). Una vez revisado este segundo artículo, nos hemos dado cuenta que no está basado en datos experimentales propios sino que se trata de otro “review” de otros artículos y que realiza una modelización de emisiones que se fundamenta en factores de emisión de otro artículo (Beck-Friis et al.) que trata del compostaje de residuos de viviendas en condiciones de laboratorio[3]. Ésta es una elección bastante desafortunada ya que los residuos sólidos domiciliarios y la biomasa forestal son tremendamente diferentes.

Por otro lado, al buscar los factores de emisión en la fuente experimental (la de Beck-Friis) nos ha sorprendido que no haya nada escrito en ningún sitio sobre las emisiones de CH4 de los ensayos experimentales.

¿Confusión o intencionalidad?

En una primera aproximación podría pensarse que en el artículo de Wihesaari están confundiendo los gramos por miligramos, es decir que el valor de 60 g CH4 m2 /día de emisiones correspondientes a biomasa almacenada (o mejor dicho de compost) es posiblemente 60 mg CH4 m2 /día ya que, una vez consultadas las otras fuentes, hemos descubierto que las emisiones pudieran ser de este orden de magnitud: entre 0 y 90 mg CH4 m2 /día en las pilas de biomasa.

Por ejemplo, las encontradas en vertederos o pilas de serrín almacenadas durante años e investigadas en Tennessee, en las cuales se detectó ausencia de oxígeno, condiciones en las que microorganismos anaerobios pueden vivir. En este caso, las emisiones medidas dieron cifras de entre 1 y 4 mg/m2/hora (media de 40 mg/m2 día) en la superficie de la pila[4]. En cualquier caso, insistimos en que las condiciones anaerobias como las de los vertederos de serrín no son tampoco las habituales en el almacenamiento de biomasa para uso energético.

En otro trabajo más reciente[5], desarrollado en el laboratorio de Ingeniería de Recursos Renovables de la Universidad de Purdue (West Lafayette, EEUU), incluso cuando están considerando el caso de biomasa herbácea empacada (en cuyo interior es más probable que haya actividad anaeróbica que en el caso de biomasa forestal) se concluye que “las emisiones netas de metano y óxido nitroso repercuten en valores en el rango de 0-2.4 gCO2e /kg DM, procedentes de su almacenamiento lo cual supone un valor muy bajo como efecto en el potencial neto global de calentamiento.

En conclusión, ¿Cuál es la razón de que haya información errónea en el artículo de Duncan Brack? Pueden ser simples errores ¿o se debería sospechar una intencionalidad oportunista?. A nosotros nos gustaría pensar que se debe a una cadena de errores y que el autor no conoce bien los órdenes de magnitud de las emisiones de metano y por este motivo ha dado por buena la bibliografía que ha consultado sin realizar las oportunas comprobaciones.

Cuidado con los artículos de revisión

De todas formas, nos gustaría enfatizar que tanto este artículo como los aludidos de Röder et al y Wihersaari no son serios. El autor ha destacado unas conclusiones muy negativas contra la sostenibilidad de la biomasa forestal lignocelulosica basándose en datos incorrectos y ha publicado este documento en un instituto “teóricamente” independiente. ¿Cómo se puede admitir esto en el ámbito científico?

También queremos con esta nota manifestar que existe una gran proliferación de artículos de revisión “review articles” poco rigurosos en revistas de prestigio y escasez de literatura científica basada en experimentos propios lo cual es preocupante y dañino.

Como ejemplo, el artículo escrito por Margareta Wihersaari, que desarrolla y aplica modelos de emisiones para biomasa forestal almacenada basándose presuntamente en emisiones de compost de viviendas, incurririría en un grave error de concepto, de no ser porque el error es mucho peor aún y es que el valor de emisión de CH4 utilizado en su modelo no existe en el artículo de origen de Beck-Friis et al. tomado como fuente por la autora. Esto es grave y no se debe admitir en una publicación científica de impacto.

Factores de emisión de biomasa forestal y de compost

En lo concerniente al uso de factores de emisión para modelos de biomasa forestal basados en emisiones de compost, nos gustaría destacar que el compost tiene habitualmente un contenido relativamente alto en N (ratio C/N bajo), partículas muy finas y una abundante vida microbiana que genera unos patrones muy diferentes de degradación y emisiones en cantidad y composición que las generadas por las astillas de madera u otra biomasa forestal en las cuales los ratios C/N son mucho más altos.

Incluso cuando se trata de biomasas de bajo ratio de C/N, si el compostaje es realizado correctamente, se trata un proceso aeróbico y por lo tanto las emisiones de metano producidas son muy bajas. El metano es generado principalmente en condiciones de ausencia de oxígeno, por microorganismos metanogénicos. Es decir, en residuos forestales que se almacenen en condiciones aeróbicas las emisiones de metano son muy bajas y muy distintas de las presentadas en el mencionado artículo de Dunkan Brake.

 

Dr Luis Saúl Esteban, Investigador en la Unidad de Biomasa del Ceder Ciemat

luis.esteban@ciemat.es

Pablo Rodero, European Project Manager en AVEBIOM

pablorodero@avebiom.org

 

Referencias

[1] Mirjam Röder, Carly Whittaker, Patricia Thornley. How certain are greenhouse gas reductions from bioenergy? Life cycle assessment and uncertainty analysis of wood pellet-to-electricity supply chains from forest residues. Biomass and Bioenergy, Volume 79, August 2015, Pages 50-63

[2] Margareta Wihersaari. Evaluation of greenhouse gas emission risks from storage of wood residueOriginal. Biomass and Bioenergy, Volume 28, Issue 5, May 2005, Pages 444-453

[3] Beck-Friis B, Smars S, Jonsson H, Kirchmann H. “Gaseous emissions of carbon dioxide, ammonia and nitrous oxide from organic household waste in a compost reactor under different temperature regimes.

[4] P.A. Pier, J.M. Kelly. Measured and estimated methane and carbon dioxide emissions from sawdust waste in the Tennessee Valley under alternative management strategies. Bioresource Technology, Volume 61, Issue 3, September 1997, Pages 213-220

[5] Isaac Emery and Nathan Mosier. Direct emission of methane and nitrous oxide from switchgrass and corn stover: Implications for large-scale biomass storage. GCB Bioenergy, 2014.

 

El estudio de Brakc puede bajarse en el siguiente link:

https://www.chathamhouse.org/publication/woody-biomass-power-and-heat-impacts-global-climate

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