Los sistemas de control asociados a las redes térmicas han evolucionado sensiblemente en los últimos años hasta los actuales controles automáticos inteligentes, capaces de manejar mediante avanzados algoritmos el funcionamiento de las instalaciones con las ventajas energéticas y económicas que supone.

Con la 4ª revolución industrial, los sistemas de control inteligente se encuentran en auge también en el ámbito de las redes térmicas. Son sistemas altamente adaptables ante un conjunto de cambios significantes esperados o no en el sistema, con un alto grado de autonomía y capaces de operar sistemas complejos”.

Control de los depósitos de inercia en redes de calor con biomasa

El distrito de Torrelago, en Valladolid, convirtió dos redes térmicas de gas natural diferenciadas en una central térmica de biomasa que produce al menos el 80% de la energía anual, y otra de apoyo de gas natural para asumir las bruscas variaciones y los picos de potencia demandada de un sistema residencial.

Uno de los controles clave en Torrelago es el de la estabilización de los depósitos de inercia de las calderas de biomasa. Éste es uno de los que diferencia el control en una red térmica de biomasa respecto a combustibles convencionales debido al tiempo de la combustión de la biomasa y a los requisitos de temperatura de retorno hacia las calderas, superior a 65ºC.

Para ejecutar esta regulación durante el régimen de calefacción se ha dispuesto de un sistema inteligente que dosifica el caudal enviado a los dos anillos de la red. El bombeo del primer anillo, el cual alimenta a 576 viviendas, mantiene en funcionamiento 2 bombas con una presión de 2 bar para impulsar un caudal máximo de 140 m3/h.

Sin embargo, el segundo anillo, el cual alimenta a 912 viviendas, dispone de 2 bombas en funcionamiento que ofrecen un caudal cuasi-constante de 60 m3/h aproximadamente. El resto de la energía y el caudal necesario es aportado por la central existente de gas natural.

La gestión del funcionamiento en calefacción consiste, por tanto, en alimentar el primer anillo íntegramente con la energía proveniente del sistema de biomasa, mientras que el segundo absorbe la energía remanente del sistema de biomasa y toma el resto de la central de gas existente.

Para asegurar un funcionamiento estable del sistema de biomasa se han dispuesto dos depósitos de inercia conectados en serie. De esta forma, si la temperatura superior del segundo depósito (el que conecta con los retornos) desciende por debajo de 76ºC, se detendría una de las bombas que alimentan el segundo anillo. Si posteriormente descendiese la temperatura inferior del primer depósito (el que conecta con las impulsiones) por debajo de 74ºC, se detendrían ambas bombas del segundo anillo.

Así, la regulación combinada de ambas centrales de producción, principalmente durante  los arranques de la calefacción, permite estabilizar el funcionamiento de los depósitos de inercia y proteger al mismo tiempo las calderas de biomasa.

Enrique Martín/VEOLIA
www.veolia.es

Publicado en BIE 37 – Otoño 2017

bioenergia 40El 11º Congreso Internacional de Bioenergía presta atención este año a la transformación digital que trae consigo la 4ª revolución industrial y que, por supuesto, concierne al sector de la bioenergía. Algunas organizaciones que han comenzado ya el camino mostrarán sus experiencias y soluciones tecnológicas en el evento “Bioenergía 4.0”. Los asistentes conoceran sistemas de gestión integral de proyectos; soluciones para mejorar el comportamiento de las calderas; tecnologías para la operación inteligente de centrales de biomasa y de redes térmicas; o sistemas de mantenimiento predictivo y control online en tiempo real de procesos.

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