Frupinsa es una industria de centenaria tradición familiar dedicada al descascarado de almendras y troceado de algarroba. Desde hace unos años está tratando de valorizar energéticamente un subproducto que constituye casi las tres cuartas partes del volumen total del material que manipula. La cáscara de almendra triturada y cribada tiene unas características similares a las del pellet de madera y un precio más atractivo. Josep Borrás, nieto del fundador y actual gerente nos explica los pormenores.

La fábrica, que en 2015 celebró los 100 años de funcionamiento, procesa almendra con destino al mercado alimentario y cosmético y se encuentra en Roquetes, al sur de Tarragona. Justo antes de que se empezaran a notar los primeros efectos de la crisis, ampliaron sus instalaciones de acopio en una nave del polígono industrial de la cercana localidad de Tortosa. En sus dos nuevas naves, además de almacenar la almendra y la algarroba, han instalado una planta de valorización de la cáscara de almendra.

La cáscara sin cribar, según sale del proceso de separación de la almendra, ha sido tradicionalmente utilizada como combustible en secaderos de granjas y otras industrias demandantes de calor. Para tratar de añadir mayor valor a este subproducto decidieron realizar algunas pruebas de peletizado que permitiera su uso en aparatos domésticos, pero encontraron que los costes energéticos eran demasiado elevados para rentabilizar la operación.

El proceso de peletización no era desconocido para Borrás, ya que en el inicio de su actividad también se dedicaron a producir pienso para animales –de hecho, Frupinsa es el acrónimo de Frutos y Piensos Inmaculada, S.A.-, e incluso en la década de los 80 produjeron pellet de 10-12 mm para sustituir al carbón vegetal en barbacoas y similares.

Cáscara para equipos automáticos de combustión

Tras desechar la posibilidad de fabricar pellets, en 2008 llegaron a la conclusión de que la mejor forma de valorizar la cáscara y colocarla de forma competitiva ante el pellet de madera en el mercado doméstico era triturar, cribar y clasificar, de manera que el producto pudiera circular sin problema por los sistemas de alimentación automáticos de las estufas y calderas de biomasa.

La instalación para procesar la cáscara ha sido diseñada y montada por el equipo técnico y de mantenimiento de la propia empresa. La línea está integrada por una tolva de recepción que se llena con la ayuda de una cargadora compacta, una trituradora de 22 kW con variador de velocidad y el tamiz para separar finos. Con esta instalación son capaces de producir hasta 5000 kg/h de cáscara clasificada y limpia.

El tamaño final se obtiene en función de la dureza de la cáscara –que depende de la variedad de almendra- y de las necesidades del cliente. La época de producción se extiende desde noviembre a marzo, coincidiendo con la cosecha del fruto.

La cáscara cribada se envasa en sacos de papel con cosido manual, aunque también se puede servir a granel, tanto en bigbag como en la cuba de pienso con tornillo sinfín que tienen. Los finos derivados de la trituración constituyen cerca de un 25% y también se comercializan como combustible para calderas industriales.

La planta descascaradora de Roquetes genera entre 4000 y 5000 toneladas al año de cáscara. La cáscara constituye el 75% del peso total del fruto.

El 90% aún se destina, sin clasificar, a calderas grandes, pero Josep pretende derivar cada vez más cáscara pequeña y cribada al mercado doméstico, donde el margen económico es mayor. Asegura que el precio de la cáscara limpia y clasificada puede ser entre 20 y 30 € inferior por tonelada que el del pellet. La cáscara sin tratar tiene un precio aproximado de 70 €/ton en fábrica. También señala que distribuir a distancias superiores a 250 km dispara el coste de transporte y el producto pierde competitividad.

Entre los usuarios que prefieren comprar cáscara tratada figuran no solo los particulares para sus equipos domésticos, sino pequeños negocios como casas rurales o industrias que valoran utilizar un biocombustible libre de polvo.

De momento no están certificando el producto, puesto que el volumen que fabrican no es suficiente, pero Josep Borrás no descarta en el futuro sumarse al sello Biomasud.

Cáscara de almendra vs pellet de madera

Según los análisis realizados por el programa BIOMASUD para la certificación de biomasas mediterráneas, la cáscara de almendra presenta una buena calidad desde el punto de vista físico, químico y energético.

La cáscara de almendra tiene un PCI similar al del pellet de madera (17,5 MJ/kg b.h. del pellet frente a 16,2 MJ/kg), menor peso específico (692 kg/m3 del pellet frente a 379 kg/m3 de la cáscarca) y una humedad al aire del 6 al 9%, por lo que no requiere secado. Presenta un punto de formación inicial de cenizas bajo en comparación con la madera (1300 ºC frente a 850 ºC para la cáscara) y un contenido en ceniza medio observado en las pruebas de BIOMASUD del 1,1%.

Además del precio, una de las ventajas de la cascara de almendra es la menor variabilidad en su composición en diferentes lotes, proveedores o años, lo que redunda en una menor necesidad de regulación de las calderas y estufas.

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Mercado de la almendra en España

España es el tercer productor mundial muy por detrás de EEUU y recientemente superado por Australia. Mientras que estos países utilizan sistemas intensivos de regadío, en España y otros países mediterráneos el almendro sigue ocupando de forma mayoritaria terrenos de secano con rendimientos casi trescientas veces inferiores.

La buena noticia es que el mercado internacional es deficitario y la demanda va en aumento, sobre todo en países de Asia y Oriente Próximo, por lo que, según expone la Mesa Nacional de los Frutos Secos, el almendro es un cultivo muy rentable, si se realiza en buenas condiciones.

España produjo en 2014 cerca de 50.000 toneladas de grano de almendra y con tendencia a seguir aumentando en los siguientes años, salvando los efectos que las condiciones atmosféricas pueda tener en zonas concretas. Cataluña tuvo una producción menguada debido a lluvias tardías de 4.188 toneladas. El rendimiento medio es de 100 kg/Ha –muy lejos de los 2.600 kg/Ha de EEUU o de los 2.000 kg/Ha de Australia-.

En España hay alrededor de 400.000 Ha ocupadas por almendro; 40.000 de las cuales se encuentran en Cataluña. El precio de la almendra al productor fue en 2013 de 6,5 €/kg, pero se recuperó hasta alcanzar los 9 €/kg en 2015.

 

 

Artículo publicado en la revista BIE 31

Ana Sancho/BIE

 

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