Animados por las expectativas creadas para el sector de la biomasa en el borrador del Plan Regional de la Energía de Castilla y León de 2009, se ponen en marcha los promotores de Biomasa Montemayor, un concepto global de servicio energético: centro de producción y distribución de biocombustibles de calidad e ingeniería y diseño de instalaciones térmicas.

Biomasa Montemayor se encuentra en Montemayor de Pililla, en plena comarca vallisoletana de pinares, y su objetivo a medio plazo es ambicioso pues pretende ampliar su actividad por los dos extremos de la cadena: por un lado, realizar el aprovechamiento forestal para controlar el suministro de materia prima, y por el otro, ejecutar directamente las instalaciones de calderas de biomasa.

La capacidad productiva del centro a día de hoy es de 10.000 toneladas al año de astilla calibrada, cribada y seca. Como norma tienen un acopio listo de astilla de unos 700 a 900 m3; bajo cubierta en invierno o en la campa exterior en verano. Toda la instalación ha sido diseñada, además, para albergar una línea de peletización. De momento distribuyen pellet ENplus® de otros fabricantes, pero pronto, pronostica el gerente, Javier Martín, empezarán a producir directamente.

Sobre Biomasa Montemayor

La empresa inicia su actividad a finales de 2012, con la venta e instalación de estufas y calderas de biomasa y distribuyendo pellet ENplus y astilla calibrada bajo su marca propia, BIOMONTE.

Sus objetivos:

  • Suministrar de forma continua astilla de pino calibrada, cribada y seca
  • Distribuir pellet, sobre todo a granel con descarga neumática
  • Aumentar las instalaciones térmicas solares y de biomasa, fundamentalmente en el sector industrial

Y no menos importantes son otros própositos más intangibles que unen a todos los socios: producir energía limpia; aprovechar los recursos forestales de la zona, con las sinergias que produce: empleo, limpieza de pinares, turismo, asentamiento de la población…

Autosuficiencia y control de toda la cadena

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Javier Martín explica que intentan ser autosuficientes: ellos mismos han diseñado el proceso productivo y construyen todo de lo que son capaces con su equipo, integrado por 9 personas: 2 en administración y gerencia; 2 en el departamento de ingeniería, 3 en producción y un comercial. Por ejemplo, han construido cribas, silos, trasiegos, y cualquier otro elemento metálico.

Biomasa Montemayor instaló en Olmedo un sistema mixto compuesto por 80 placas solares térmicas y el apoyo de una caldera de biomasa para calentar de forma simultánea el agua de cuatro piscinas.

Materia prima

La madera proviene de intervenciones realizadas en fincas particulares y, de momento, es suministrada por empresas externas. En el futuro también planean encargarse directamente de realizar los aprovechamientos forestales.

Utilizan madera de pino pinaster y pinea, preferiblemente de diámetros comprendidos entre 10 y 40 cm, suministrada en planta con corteza y con 2,5 m de longitud. La madera se compra en primavera y se acopia durante unos 6 meses antes de entrar en el proceso. La planta se encarga de la recepción y descarga con sus propios medios.

Tres calibres de astilla

Un tractor equipado con una grúa realiza la descarga de la madera en rollo de los camiones al parque y su traslado a la astilladora –una Pezzolato PTH 400 XL. Las astillas entran a un silo pulmón que alimenta la criba, donde se obtienen tres fracciones: finos, gruesos y astilla entre 3,15 y 31,5 mm.

PROCESO CRIBADO

Finos, gruesos y rechazos de astilla y humedad suponen entre un 15 y un 20% de pérdida del volumen de madera que entra.

La criba es el cuello de botella del proceso, explica Javier Martín. Para optimizarlo han colocado un sistema de control mediante espejos –uno a la salida de la astilladora y otro al final de la cinta que sale de la criba- de manera que el operario puede ajustar la velocidad de la operación.

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Eduardo Pérez, técnico comercial de Biomasa Montemayor, controla la humedad de la astilla

Los rechazos abandonan la línea de producción y se recogen para otros usos, mientras que la astilla puede seguir dos caminos, bien hacia el recién instalado trómel de secado o bien hacia los boxes donde es clasificada según su humedad. Una cinta superior se encarga de repartir el material por los compartimentos. La astilla entra en el trómel con un 40% de humedad y se seca hasta rebajar este porcentaje a un 25%.

Los finos se componen fundamentalmente de corteza. De momento no están descortezando los troncos, pero, asegura Javier, la mayor parte se desprende al movilizarlos hacia la astilladora y otra parte sale en la fracción fina. Se vende como componente para mantillo a una empresa de jardinería cercana.

La astilla sucia y la fracción gruesa se queman en el horno de 1,5 MW que alimenta el trómel de secado.

En breve incorporarán una criba de 16 mm para diferenciar tres productos: microastilla -partículas de 3 a 16 mm-, astilla de 16 a 31 mm, y mezcla de ambas fracciones, que es el producto que comercializan actualmente.

Calidad de los biocombustibles y consumidor

Es difícil conseguir que el cliente valore la calidad del biocombustible, pero están convencidos de que la astilla debe ponerse en el mercado seca y calibrada y para demostrarlo se están certificando en el sello BIOmasud. Su objetivo es garantizar al consumidor una humedad inferior al 25%.

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Javier Martín, gerente, prefiere el cliente industrial, que consume astilla todo el año

Javier cree que hay mucha competencia en el mercado del pellet y por eso prefieren apostar por el cliente industrial que, además, garantiza un consumo continuo de astilla durante todo el año. “La diferencia de precio con el gasóleo es grande y se mantiene. Además en comparación con el pellet, la astilla ofrece una mejor relación energía suministrada/coste de producción”, razona Eduardo Pérez, técnico comercial de Biomasa Montemayor. “La dificultad principal es el volumen de almacenaje; para que sea rentable, el cliente debería contar con capacidad para recibir al menos un camión en cada porte”, añade.

La repercusión de la distribución en el precio de la astilla es de apróximadamente 6-7 €/t para un radio de 60 km y de 10-11 €/t en un radio de 100 km.

Con cada camión de astilla viaja un documento con los resultados del análisis de las características del material para ser entregado al cliente. Estos análisis son realizados en su propio laboratorio e incluyen: humedad del producto; los porcentajes de fracción principal, gruesos y finos; la densidad, el poder calorífico y el porcentaje de cenizas. Además, adelantándose a los requisitos de Biomasud, dos veces al año envían muestras de astilla a un laboratorio certificado.

Distribuyen pellet ENplus® de otros productores bajo la marca Biomonte

Distribuyen pellet ENplus® de otros productores bajo la marca Biomonte

También comercializan pellet ENplus® de terceros ensacado bajo la marca Pellet Biomonte. De momento el volumen es modesto -500 kg en saco y 1000 kg a granel-, aunque tienen previsto poner en marcha la línea de peletización cuando alcancen un volumen de venta superior a 5000 t/año.

Para distribuir el pellet a granel han adaptado un camión cisterna de pienso, aprovechando los 2 sinfines del fondo y el sistema de compresión y soplado con manguera. Han ajustado la presión de salida a 0,8 bar; de esta manera la velocidad de entrega es de 4 t/h pero evitan la generación de finos, asegura Javier.

Conscientes de la importancia de controlar la calidad de la distribución a granel de pellet, han iniciado los trámites para convertirse en suministradores certificados ENplus®.

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Asegurar la demanda con nuevas instalaciones

La “tercera pata” de la actividad son las instalaciones, que proyectan en su departamento de ingeniería y que son ejecutadas normalmente por un instalador que colabora con la empresa. Entre las obras destacan la piscina de Olmedo y numerosas calderas en explotaciones ganaderas.

La mayor parte de sus instalaciones son calderas de entre 150 y 250 kW y se encuentran en un radio de 100 km.

Instalan estufas e hidroestufas de la marca Ocariz; “son robustas y un poco más caras que otras, pero no dan averías”, asegura Eduardo.

En el ámbito de las calderas, se decantan por Calorintra cuando el cliente busca una instalación económica; “son sencillas y, aunque no se averían, requieren más mantenimiento ya que no tienen limpieza automática, ni densificador de ceniza, por ejemplo”, explica. Otras marcas con las que trabajan habitualmente son Domusa, Lazar y Lasian.

Economía

La empresa es una sociedad compuesta por 16 integrantes –algunos son vecinos del pueblo-. La inversión total ha sido de 1,5 millones de euros y han contado con un préstamo del ADEBEI de 800.000 al EURIBOR + 2,2% en 2014.

Javier destaca las buenas perspectivas de crecimiento de la empresa y añade que sus costes de producción les permiten ofertar unos precios competitivos. A corto plazo, su objetivo es facturar un importe neto de 1.200.000 €/año

Las instalaciones del centro logístico ocupan en total 10 Ha; 3,5 Ha son propias y es donde se ubican la nave 700 m² con equipos de proceso, el almacén sotechado de 900 m², las oficinas y 1000 m² de playa hormigonada de almacenamiento. Además, la administración pública les ha concedido una superficie colindante de 6,5 hectáreas en monte público para su uso durante 25 años como parque de madera.

Ana Sancho/Bioenergy International

Publica en BIE 34 – Diciembre 2016

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