La empresa SunWood ha adoptado un modelo de negocio vertical que integra el aprovechamiento forestal, la fabricación de biocombustibles y la prestación de servicios energéticos. El gerente, Juan Juárez, nos explica el modelo de negocio de la compañía, basado en el concepto de “biomasa de proximidad”, sus repercusiones y las perspectivas de desarrollo futuro.

En la actualidad la empresa se encuentra en un momento de notable crecimiento: pronto contará con 5 plantas de pellets que garantizarán el abastecimiento a sus más de 40 instalaciones y suministrarán “biomasa de proximidad” a todo el mercado energético.

Biomasa de proximidad

Gracias al control de la producción de pellets en plantas medianas y su cercanía a los centros de consumo, SunWood es capaz de minimizar los gastos logísticos y establecer acuerdos de suministro estables a largo plazo garantizando al cliente un precio por la energía muy competitivo. “Es un modelo opuesto al de las macroplantas únicas con grandes costes logísticos”, explica Juan Juárez.

La compañía controla toda la cadena de valor, desde el aprovechamiento forestal y la transformación de la biomasa en combustible hasta su valorización energética, “sin subvenciones”, puntualiza Juan Juárez. Las sinergias que se generan con esta integración permiten a la empresa gozar de una gran independencia de actuación.

“Biomasa de proximidad” es un concepto que nos permite alcanzar un doble objetivo: optimizar la gestion de Sunwood y crear valor en las regiones en las que estamos presentes”.

De hecho, apunta Juan Juárez, “no nos limitamos a vender pellet para calefación doméstica, sino que también podemos comercializar pellet y astilla para cualquier uso energético: climatización –calor y frío-, ACS o autoconsumo electrico”.

5 plantas de producción de pellets

El grupo levantó su primera fábrica en 2011 en Aldeaquemada, Jaén, y en la actualidad cuenta con dos plantas más –en Campo de San Pedro, Segovia, y en Bailén, Jaén-, y construye otras dos –en Mohorte, Cuenca, y en Navalucillos, Toledo-.

La construcción y compra de nuevas plantas de pellet atiende a un plan de reducción de gastos logísticos; por ello la empresa selecciona localizaciones donde existe disponibilidad real de biomasa y que, además, están cerca de centros de consumo de energía: poblaciones de tamaño mediano a grande

De esta manera, la compañía logra también mejorar sensiblemente sus márgenes de beneficio.

Aunque Juárez también destaca que el plan estratégico de la empresa contempla la creación de riqueza local en todas las fases de la cadena de valor: a través del aprovechamiento ordenado del recurso forestal, bien realizado de forma directa por Sunwood o en colaboración con empresas locales; y mediante la inversión en fábricas de pellets de tamaño mediano y en la ejecución y mantenimiento de instalaciones térmicas sin subvenciones en cooperación con empresas locales.

Las plantas necesitan 75.000 toneladas de materia prima al año y ésta es recibida en todas sus modalidades: a través de concesiones administrativas, de contratos privados o por compras puntuales. Puede ser madera en rollo como subproductos de aserradero: puntales, costeros, etc, bien en su formato original o bien transformados en astilla o serrín.

Capacidad en aumento

Las dos plantas operativas facturan cerca de 2 millones de euros anuales cada una. En 2020, con las 5 fábricas funcionando, la empresa prevé unos ingresos de 29 millones de euros.

La producción de pellet ha ido creciendo de manera sostenida desde las 3.324 toneladas de 2012 a las 12.000 toneladas de 2016. En 2017 está previsto alcanzar las 20.000 toneladas.

Juan Juárez afirma que la capacidad nominal de las 4 plantas de pellet, sin contar la que está en construcción en Toledo, es de aproximadamente 50.000 toneladas al año.

“Nuestra previsión para los próximos años es alcanzar esta capacidad, lo que dependerá del consumo en nuestras propias instalaciones y de la evolución que experimente el consumo en el mercado del pellet. Podríamos llegar a fabricar más de 70.000 toneladas cuando se incorpore la planta de Toledo y si se produce otro incremento de capacidad derivado de un posible crecimiento inorgánico en función del mercado”, explica Juárez.

Entre sus líneas de trabajo figura la producción de astilla energética, pero no de hueso de aceituna por los “inconvenientes muy significativos” que puede conllevar su uso en distintos ámbitos.

En la actualidad Sunwood gestiona en torno a 40 instalaciones y centrales térmicas distribuidas por todo el territorio nacional que consumen sobre todo pellet –aproximadamente un tercio de su producción total- y en menor medida, astilla.

En cuanto al empleo, cada planta de pellet ha creado 6 empleos directos y entre 25 y 35 indirectos relacionados con el aprovechamiento forestal –saca, transporte, acondicionamiento de la biomasa previo a su transformación en pellets-.

Las instalaciones térmicas, por su parte, implican la creación de hasta 5 puestos de trabajo directos y entre 5 y 10 indirectos.

¿Cómo ve la evolución de la fabricación de pellet en España en los próximos años?

No sólo en España sino a nivel global, el sector de la energía y en concreto el de las energías limpias, se dirige hacia la eficiencia energética y la defensa de la calidad del aire. En biomasa forestal se traduce en producir combustibles óptimos a partir de materias primas óptimas y usarlos en instalaciones de máxima calidad. Y también en eficiencia en costes, principalmentemente el logístico.

Como parte de una economía global, el sector y en particular la energía procedente de la biomasa forestal se encuentra inmersa en un inevitable proceso de concentración e integración vertical.

Hoy en día el crecimiento y el gran tamaño de las empresas y la sostenibilidad del medio ambiente y del planeta no son solo estrategias, sino necesidades y fines últimos en sí mismos.

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Juan Juárez, director gerente de SunWood. Imagen de Elisa Senra

Ana Sancho/BIE

Publicado en BIE 37 – Otoño 2017

 

 

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